El Plural
El periodista David Fernández publica el próximo 20 de abril Ayuso, la biografía no autorizada de la presidenta de la Comunidad de Madrid en la que repasa la trayectoria de una de las mujeres más influyentes de España, sus comienzos, altibajos, enemistades políticos o entorno clave en su ascenso. En una entrevista con el diario El País, el informador conversa sobre todos estos temas y más después de entrevistar a más de 180 personas durante cuatro años para intentar entender cómo es posible que la baronesa esté a nivel estrictamente político, pero también social, donde está, después de que su propio partido la subestimara. "Cometieron el error fatal de minusvalidarla" En sus páginas revela los enigmas de la lideresa autonómica, una persona hecha a sí misma en contra de la opinión de su propia formación, no hablemos ya de otros partidos políticos. "Sus compañeros se burlaban de ella, sobre todo en Ciudadanos", sostiene, aludiendo a las ayusadas, como las llamaban en el seno de los naranjas. Entre burlas y sornas, los de Albert Rivera "cometieron ese error fatal de minusvalorarla", y por eso -y por otras muchas cosas- aparece el nombre de un hombre sin el cual no se entiende el poder de Ayuso; el jefe de gabinete más mediático e influyente de España: Miguel Ángel Rodríguez. "Él viene de dos infartos, estaba de retirada y pensó 'esta es la mía'. Vio que era su momento. Tiene mucho colmillo", responde a preguntas de El País. El rumbo pudo cambiar cuando -cuentan- que pudo haber ido al Real Madrid para que liderase el proyecto de la Superliga, pero que éste no aceptó porque "piensa que Ayuso puede alcanzar metas más altas" hasta el punto de pensar que "va a salvar a España". "En este país nunca se sabe", contesta a la cuestión directa de si va a llegar a Moncloa. Fernández alude también al control que ejerce el equipo de la presidenta, una especie de hermano mayor que todo lo ve. Lo ejemplifica con un caso en el que acudió al bar con el que ella y su novio, Alberto González Amador, investigado por dos delitos fiscales, tuvieron problemas. "Entré al bar sin identificarme para preguntar por los antiguos propietarios. Sin más. Al día siguiente me llamó alguien de su equipo y preguntó qué hacía allí. Yo no había entrado en el portal de su casa, solo había pasado por la acera. Nunca dije quién soy. ¿Cómo lo sabían? Sospecho que la policía fotografía a todo el que entra a la cafetería y se las pasan a ellos", relata. Pablo Casado, Cristina Cifuentes o Alberto Núñez Feijóo Sobre su escalada, el informador la explica en varias direcciones, entre las que no podían faltar la defenestración de Pablo Casado o el poder mediático y económico. Sobre el ex del PP, recuerda que fue él mismo quien escogió a la baronesa "después de tantear a mucha gente". Por aquel entonces era "alguien secundaria en el PP": "Pensó que Isabel iba a ser leal...
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