ABC
Hay una generación, la mía, que creció en un momento feliz de Europa: adolescentes en los años sesenta, cuando el mundo parecía ensancharse, Europa era joven, y nosotros con ella. Mi generación aprendió, o quizás inventó, el amor de verano. Una manera de enamorarse que procedía de los libros, el cine y la música: rock, twist y sobre todo canciones españolas e italianas que sonaban en los tocadiscos portátiles, los transistores sobre la arena, los guateques donde todo parecía, por fin, a punto de empezar. Era aquella la época del festival de San Remo convertido en referente sentimental, de una Italia que exportaba melancolía, belleza y mentira amable con canciones que sabían a sal, a mar, a ella y a... Ver Más
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