COPE
El interiorista Marc Escrivá, conocido en redes como @escrivastudio , ha desvelado una norma esencial en el diseño de cocinas que, de no cumplirse, puede dar como resultado una cocina disfuncional. Se trata del llamado "triángulo de trabajo", un principio que organiza los tres elementos clave de este espacio: el frigorífico (zona de almacenaje), el fuego (zona de cocción) y el fregadero (zona de limpieza). Según Escrivá, "si tenemos una facilidad y una conexión entre los tres, va a ser todo mucho más fácil", por lo que una correcta distribución en línea o en triángulo es fundamental para la eficiencia. De lo contrario, advierte, "vas a tener un problemilla". La funcionalidad de una cocina no solo reside en su distribución, sino también en detalles que a menudo se pasan por alto. El arquitecto y experto en reformas, José Ramón García, advierte sobre uno de los errores más comunes: elegir mal la altura de los taburetes para la encimera. Explica que, dado que las encimeras suelen medir entre 90 y 95 centímetros, los taburetes de bar estándar (75-80 cm) resultan incómodos. La solución, según el experto, es optar por taburetes de entre 65 y 70 centímetros, que son "ideales para estar cómodos y que todo encaje perfectamente". Como él mismo concluye, son "los pequeños detalles que marcan la gran diferencia". Pero, ¿por qué la mayoría de las cocinas de Occidente son tan parecidas? El arquitecto y divulgador Pedro Torrijos ha explicado que la clave se encuentra en un influyente manual de arquitectura conocido como el 'Neufert'. Lejos de ser una crítica, Torrijos lo considera una ventaja que ha permitido abaratar costes y mejorar la eficiencia. Aclara que este manual "no te dice cuánto tiene que medir una cocina, lo que te dice es cuánto tiene que medir una balda, una encimera". Esta guía, sin pretenderlo, creó un estándar de facto que ha definido la configuración de las cocinas modernas. La consecuencia más notable de esta uniformidad es económica. La producción en serie de módulos y electrodomésticos con medidas fijas reduce drásticamente los precios. Como resume el divulgador de forma contundente, "una estandarización hace que siempre sea más barata". Además, según Torrijos, "esa estandarización permite primero que se cocine mejor", ya que la ergonomía y la eficiencia mejoran las condiciones de un trabajo tradicionalmente asignado a las mujeres. Esta revolución en el diseño, sin embargo, no está exenta de una lectura social con dos caras. Torrijos la describe como una dinámica "por un lado muy machista y a la vez feminista involuntario porque mejora la vida de las mujeres". El componente machista, explica, se observa en las primeras ediciones del 'Neufert', donde "los dibujitos de en sección de una persona en una cocina es una tía siempre", perpetuando así un rol de género. Más allá del diseño, el experto en reformas José Ramón García ha desvelado el coste real de una reforma integral, que sitúa en 1.500 euros por metro cuadrado. Esta cifra, aclara, va mucho más allá de "cambiar suelos y pintar paredes" y no incluye gastos importantes como el mobiliario de la casa, ni el de la cocina, ni tampoco el IVA. "Cuando hablamos del precio de una reforma, no hablamos solo de materiales, hablamos del proceso que hay detrás para que una casa funcione bien durante años", subraya García. El proceso que justifica este presupuesto es complejo. Comienza con una fase de diseño para comprender las necesidades del cliente, seguida de la demolición, el replanteo (marcar la nueva distribución) y las instalaciones de electricidad, fontanería y climatización. Posteriormente se abordan los acabados (suelos, paredes, baños) y la carpintería, para finalmente colocar la decoración y dejar la casa "lista para vivir".
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