Diario Libre Mundo
Dos veces por semana , decenas de cubanos hacen fila frente a la iglesia católica Santa Cruz de Jerusalén en La Habana , con la esperanza de recibir medicamentos gratuitos , ante el deterioro constante de los servicios de salud en la isla. Cuba atraviesa desde hace seis años una profunda crisis económica , resultado del endurecimiento de las sanciones económicas estadounidenses y de la ineficiencia de su economía centralizada. Sus 9.6 millones de habitantes padecen apagones recurrentes , escasez de alimentos y medicamentos , y una fuerte inflación. La situación se ha agravado aún más desde comienzos de año con el bloqueo energético impuesto por Washington. Ante esta crisis aguda, las iglesias , durante mucho tiempo marginadas por el gobierno comunista , representan un salvavidas para cubrir las necesidades de una parte de la población. Distribución de medicamentos Frente a la iglesia Santa Cruz de Jerusalén, la distribución de medicamentos comienza a la mañana, por orden de llegada y con receta médica. Los medicamentos son donados por congregaciones franciscanas y laicos que viven en el extranjero. Juana Emilia Zamora , una jubilada de 71 años , acudió porque "en la farmacia" estatal "no hay" los medicamentos que necesita. La alternativa sería buscarlos en el mercado informal , "pero los precios son muy altos", dijo a la AFP la anciana, que recibe una pensión de 2,000 pesos cubanos (menos de cuatro dólares). Cuando la parroquia comenzó a distribuir medicamentos gratuitos en 2022 , solo acudían una o dos personas por semana, recuerda Gretel Agrelo, una laica de la parroquia . Pero ahora unas 300 personas — principalmente ancianos — dependen de la Iglesia . "La situación se ha agravado" y " no tenemos suficiente ", lamenta la asistente parroquial. Algunos ancianos dejan billetes arrugados en una caja de donaciones, como gesto de agradecimiento por los medicamentos . El fray Luis Pernas , un sacerdote franciscano de la iglesia , deplora que un número creciente de cubanos se encuentre " privado de lo mínimo para vivir". Relación complicada En Cuba , la Iglesia católica mantuvo durante años una relación complicada con la revolución socialista liderada por Fidel Castro : en 1961, sus obras sociales fueron confiscadas por el Estado, deseoso de controlar los dos pilares revolucionarios, la educación y la salud. Sin embargo, el fin del ateísmo de Estado en los años 90 -cuando Cuba pasó a ser un país laico- y la sucesión de crisis económicas han reforzado progresivamente el papel social de la Iglesia . El Vaticano ha tenido además un histórico rol de mediador entre La Habana y Washington. La Iglesia y su ONG Cáritas fueron encargadas por Washington de distribuir los nueve millones de dólares en ayuda humanitaria estadounidense enviados desde enero a los damnificados por el huracán Melissa en el este de la isla. Las congregaciones protestantes también han reforzado su trabajo social ante la crisis . Tres veces por semana, un centenar de personas acuden al culto de la Iglesia Bautista Nazareth de La Víbora, en La Habana . Luego pueden almorzar en el lugar y recibir atención médica . "La mayoría son ancianos que viven solos o pertenecen a familias de muy pocos recursos, pero también tenemos madres solteras e impedidos físicos", explica a la AFP el pastor Karell Lescay , un médico pediatra de 52 años. Hace dos años, el templo preparaba almuerzo para "90 personas", pero este número se ha disparado en los últimos meses debido al " colapso económico " del país, explica. "En estos momentos tan difíciles (...) la iglesia está aquí, firme, fuerte y ayudando", algo "muy importante", dice Aleida Rodríguez , de 84 años, mientras espera para ver un médico. El olor a comida invade el templo : frijoles negros , arroz, carne y ensalada de col. Sin la ayuda de la iglesia , estas personas tendrían dificultad para acceder a una comida así, sobre todo porque el Estado ya no logra garantizar la "libreta" ( cartilla de racionamiento ), el conjunto de productos vendidos a precios subvencionados. Los alimentos y medicamentos en esta iglesia provienen de donaciones de familias cubanas que viven en la isla, explica el pastor . Pero mantener el comedor supone "un desafío muy grande" debido a los prolongados apagones y al precio " exagerado " de los alimentos. RELACIONADAS América Latina Díaz-Canel advierte que la "agresión militar" de EE. UU. a Cuba es una posibilidad
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