ABC
La verdadera lucha es con el duende. Desde que Lorca talló esta frase en Buenos Aires, inspirado por el cante inescrutable de Manuel Torre en la fiesta que Sánchez Mejías le dio a los poetas del 27 en Sevilla, las artes se miden con la vara de los desmayados, esos seres ingrávidos que han sido elegidos para el tormento de las dudas y la orgía de los misterios. El Faraón cuenta que esa levitación del torero no tiene explicación. Y sentencia con su suspiro mitad lorquiano, mitad senequista: «gracias a Dios». El poeta lo reveló: «Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio». A él se llega por ascensión. Lo único que se sabe —insistía Federico— es que el... Ver Más
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