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Marcar la 'X' de la Iglesia en la Renta, un bien para España: “Si la Iglesia cerrara un día sus puertas el sistema colapsaría. Las tejas de las parroquias no se quejan, pero dan muchos problemas" | Collector
Marcar la 'X' de la Iglesia en la Renta, un bien para España: “Si la Iglesia cerrara un día sus puertas el sistema colapsaría. Las tejas de las parroquias no se quejan, pero dan muchos problemas
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Marcar la 'X' de la Iglesia en la Renta, un bien para España: “Si la Iglesia cerrara un día sus puertas el sistema colapsaría. Las tejas de las parroquias no se quejan, pero dan muchos problemas"

La campaña de la Renta ha comenzado y, con ella, se abre de nuevo la oportunidad de que los contribuyentes decidan el destino de una pequeña parte de sus impuestos. En este contexto, la Iglesia católica pone el foco en la casilla 105, un gesto voluntario y sin coste que, según los últimos datos, secundaron más de nueve millones de personas en el ejercicio anterior. Esta decisión se tradujo en una asignación tributaria de 429 millones de euros, un pilar fundamental para el sostenimiento de su labor en España. José María Albalad, director del secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, ha explicado en 'La Linterna de la Iglesia' la importancia de este mecanismo, que califica como un ejercicio de democracia fiscal. Albalad insiste en desmontar uno de los mitos más persistentes: marcar la X de la Iglesia no implica pagar más ni recibir menos en la devolución. “Es un pequeño gesto sin implicación económica para los contribuyentes”, aclara. Si no se marca ni la casilla de la Iglesia ni la de Fines Sociales, es el Estado quien decide el destino de ese 0,7% de los impuestos. Los más de nueve millones de contribuyentes que apoyaron a la Iglesia en la última declaración conforman lo que Albalad denomina la “familia Xtantos”. “¿Qué partido político, qué agrupación de muy distinta naturaleza aglutina lo que hoy día reúne la familia por Xtantos?”, se pregunta. Para él, este dato refleja un respaldo social masivo a una labor que va más allá de lo puramente religioso y que tiene un impacto directo en el bien común, especialmente en un contexto de “fractura social sin precedentes”, como advierte el informe FOESSA de Cáritas. Cada campaña de la Renta es un examen para la Iglesia, que parte “de una hoja en blanco”. Albalad subraya que el apoyo de años anteriores no garantiza los resultados futuros. “Si nadie marcara la casilla de la Iglesia este año, la Iglesia recibirá cero euros por esta partida”, afirma de manera taxativa. Con ello, desmiente la creencia de que la institución recibe una asignación fija en los Presupuestos Generales del Estado. La financiación a través del IRPF depende exclusivamente de la voluntad de los contribuyentes. Para visibilizar el destino de estos fondos, la campaña ‘Xtantos’ organiza recorridos locales para que cualquier ciudadano pueda conocer de primera mano los proyectos que sostiene la Iglesia. “Queremos dar la oportunidad a todos los contribuyentes, y especialmente a aquellos que no nos conocen, a que vean de primera mano cómo la Iglesia está ahí 24 horas al día, los 7 días a la semana”, explica José María Albalad. Un ejemplo de esta cercanía, recuerda, fue la catástrofe ferroviaria de Adamuz: “No es que la Iglesia fuera la primera en llegar, es que la Iglesia ya estaba allí antes del accidente”. Albalad relata una experiencia reciente en la diócesis de Málaga, donde se organizó un recorrido con un grupo de quince personas “muy beligerantes y contrarias a la propia institución”. Al finalizar, catorce de ellas habían cambiado radicalmente su percepción. Una de las participantes, que se declaraba agnóstica, decidió hacerse voluntaria en uno de los centros visitados. “Esa es la vida en la que yo creo”, confesó. Otro, que tuvo que ser operado de urgencia por peritonitis, pedía a los médicos que le dieran el alta pronto para poder “marcar esa x de la Iglesia” en el ejercicio simbólico del recorrido. Estos ejemplos, según el director de Sostenimiento, demuestran que “la Iglesia gana en las distancias cortas”. Aunque los nueve millones de personas que marcan la X no acudan a misa cada domingo, sí reconocen que la institución “desarrolla un servicio, una labor al servicio del bien común de primera magnitud”. Albalad está convencido de que “si la Iglesia cerrara un día sus puertas en España, pues probablemente el sistema colapsaría”, no por una lógica materialista, sino por el inmenso vacío que dejaría su labor social y espiritual. La aportación de la Renta, que cubre aproximadamente el 22% de los ingresos anuales de las diócesis, se destina a tres grandes áreas. La primera es la labor pastoral, que incluye el sustento de los sacerdotes que “están en los momentos más importantes de la vida de una persona, desde el nacimiento con el bautismo hasta la unción de enfermos”. Este apoyo es vital, especialmente en diócesis con dificultades económicas. En segundo lugar, los fondos se emplean en la conservación y mantenimiento del patrimonio inmobiliario. Albalad advierte que este es un problema grave en muchas zonas, sobre todo en la España vaciada. Un requerimiento municipal para una obra de 30.000 euros, por ejemplo, es inasumible para muchas parroquias rurales. “Las tejas no se quejan, pero dan muchos problemas”, afirma gráficamente. Finalmente, una parte crucial se dedica a la vivencia de la caridad. En un momento en que la exclusión severa ha crecido un 52% desde 2007, según Cáritas, la labor social de la Iglesia es más necesaria que nunca. Los fondos ayudan a financiar comedores sociales y a atender a más de cuatro millones de personas cada año. Albalad insiste en que no marcar la casilla tiene consecuencias directas: “La Iglesia entonces, en este contexto va a poder ayudar menos”. El dinero recaudado se ingresa en un fondo común de la Conferencia Episcopal y se reparte entre las 70 diócesis españolas, que a su vez lo distribuyen entre las casi 23.000 parroquias del país. Por ello, Albalad recuerda que la X de la Renta es “esencial, pero no es única ni definitiva” y no debe sustituir a otras formas de colaboración, como las suscripciones parroquiales. “Cuando la gente de verdad conoce lo que la Iglesia es y lo que la Iglesia hace, no lo que otros cuentan que la Iglesia es y lo que la Iglesia hace, la mirada cambia radicalmente”, concluye.

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