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Esta semana ha sido movida para Manuel Filiberto de Saboya . No solo por su reaparición con Adriana Abascal tras un impás, también porque su primo Aimón de Saboya-Aosta, Duque de Aosta y , ha solicitado en un comunicado que se dividan entre ellos las funciones de la Casa Saboya. Una petición que ha dejado «en shock» al nieto del último Rey de Italia: «Me sorprendió ver sus pretensiones, sobre todo porque yo le había mandado una carta, una propuesta personal que nunca contestó », explica en conversación telefónica con ABC. Manuel Filiberto es hijo de Víctor Manuel y Marina Doria , y a su vez, nieto de Humberto II de Italia, conocido como «el Rey de mayo» porque solo reinó durante 33 días antes de irse al exilio con su familia. En el año 2003 él y su padre pudieron volver a Italia y, tras la muerte de su progenitor en febrero de 2024 es el jefe de la Casa Saboya. «Ellos nunca habían tenido esta pretensión antes. Incluso el padre de Aimón, Amadeo, escribió algunos libros diciendo que era el tercero en la línea de sucesión tras Víctor Manuel y yo mismo», pero ahora, ha habido un cambio. El Duque de Aosta, de 58 años, es hijo de Amadeo de Saboya-Aosta que era, a su vez, nieto del Rey Constantino I de Grecia y descendiente de Amadeo I de España. En su reclamación asegura que, como el matrimonio de Víctor Manuel y Marina Doria no fue inicialmente aprobado por Humberto II , la línea de sucesión continúa con su familia. En particular hace referencia a unas leyes familiares del siglo XVIII llamadas Regie Patenti que, tal y como insiste el Príncipe italiano, después fueron anuladas por el Estatuto Albertino, firmado en 1848 por Carlos Alberto de Saboya. «Siento los detalles técnicos», se disculpa Manuel Filiberto al intentar explicar por qué considera que su primo no tiene razón . Un resumen para el lector no versado en el asunto pasa por explicar que, si bien Humberto II podría haber mostrado cierto reparo por el matrimonio de Víctor Manuel y la deportista Marina Doria, este nunca fue específicamente rechazado. Y aunque así hubiera sido, la ley que haría que cambiara la línea sucesoria por una unión no aprobada fue sustituida primero con el Estatuto Albertino y posteriormente con la Constitución de la República italiana. Por lo tanto, Manuel Filiberto rechaza con vehemencia los motivos de Aimón para pedir un cambio en la jefatura de la Casa Saboya y los califica como «un ataque personal» . «Por otro lado, no me sorprendió tanto porque no es la primera vez que ha pasado algo así con él, también pasó con su padre y creo que pasará con su hijo si no encontramos una solución mejor», expresa el jefe de la dinastía. Consciente de que Italia ya no tiene monarquía, y de que su papel es meramente representativo de la historia de su familia, insiste en que es una cuestión de valores. En su opinión, parte del problema real tiene que ver, precisamente, con el hecho de que, tras él, la jefa de la Casa Saboya será una mujer. Manuel Filiberto tiene dos hijas, Vittoria y Luisa, mientras que Aimón tiene hijos varones que podrían continuar con la tradición de la Ley Sálica que ha imperado durante siglos en las familias reales internacionales: Umberto, Amedeo e Isabella. «Aimón no reconoce la abolición de la Ley Sálica que mi padre llevó a cabo como Jefe de la Casa», explica. Por supuesto, el Jefe de la Casa de Saboya pone de ejemplo a Isabel II, a la que considera «la mejor monarca de todos los tiempos», y también a la Princesa Leonor de España, que es la futura Reina. «Estamos en 2026, no es solo que hombres y mujeres sean iguales, es que deben serlo. Además, creo que la sensibilidad que una mujer puede tener, su manera de ver las cosas, puede añadir increíble valor a nuestras familias reales para entrar en el mundo moderno», reclama. Aimón ofrece en su comunicado una solución de la que Manuel Filiberto se ríe, el dividir la casa en dos y repartir responsabilidades. « Una casa real no es una empresa , no creo que tuviera siquiera el poder para hacer eso», comenta el Príncipe italiano con sentido del humor, a pesar de que precisamente a la Familia Real británica se la llama 'La firma' por actuar precisamente como tal. El mismo año pasado el Duque de Aosta aseguraba que la familia tenía que trabajar de manera conjunta, algo que Manuel Filiberto insiste en hacer ahora. Al preguntarle qué ha hecho que su primo cambie de opinión el líder de la Casa Saboya comenta a modo de broma: «Quizás se ha cansado de su trabajo». Un mensaje que tiene especial relevancia porque el Duque de Aosta aseguraba el pasado año que no pretendía vivir del pasado porque tenía un empleo, desmereciendo los emprendimientos de Manuel Filiberto, como el restaurante Prince of Venice o un videojuego que creó. Aimón es vicepresidente senior del departamento de asuntos institucionales en Pirelli, por lo que su primo insiste que tampoco tendría tiempo para gestionar todos los asuntos de la Casa Saboya que él mantiene al día. «Cada semana visito una delegación diferente de la orden dinástica. Viajo a Italia y a otros países para contactos diplomáticos, organizo cenas benéficas y recaudo dinero para sus proyectos. Él no tendría tiempo, así que no entiendo qué propone», reclama. Y quizás lo más sorprendente de este conflicto familiar que parece enquistado es que, cuando se encuentran en persona al menos, la relación entre Manuel Filiberto y Aimón es buena. «Siempre que hablamos es muy cordial y muy agradable. Le vi hace poco en Milán , pero lo que propone es imposible», insiste. Otro de los punto del conflicto familiar son las joyas de los Saboya, que pertenecieron a la Familia Real italiana y que fueron confiscadas por la República. Manuel Filiberto lucha desde hace años para recuperarlas asegurando que no son Joyas de la Corona , sino que conforman el joyero familiar. « Se compraron con el dinero de la familia y fueron regaladas en bodas y otros momentos íntimos. Así que espero que podamos recibirlas de vuelta y poder enseñárselas por fin a los italianos en alguna maravillosa exhibición en Roma, Turín, Nápoles o Florencia, o en toda Italia, para enseñar la historia de los Saboya», comparte. Esa diferenciación entre Joyas de la Corona y de la familia es clave. En España, por ejemplo, solo las conocidas como 'joyas de pasar' forman parte de la institución por indicación de la Reina Ena, mientras que el resto son privadas, de los borbones. Muchas otras se perdieron durante la República, cuando la Familia Real las vendía en el exilio para sobrevivir, o se pasaron de joyero en joyero en herencias intrafamiliares que terminaron alejadas de la línea principal. En el conflicto de las joyas, Manuel Filiberto considera que Aimón no tiene ni voz ni voto. De hecho, después de que hiciera declaraciones al respecto tanto él como sus tías le pidieron formalmente que se abstuviera de hablar de ellas, puesto que no pertenecen a su rama familiar. El Príncipe italiano teme que su hija mayor, Vittoria , que ha dado ya su primera entrevista en Italia, herede los problemas a los que está teniendo que enfrentarse él. Por eso le gustaría que la joven, de 22 años, disfrute de su vida y se «construya a sí misma» a nivel personal antes de asumir la responsabilidad de la jefatura. Sin embargo, ya está acompañándole, de manera puntual, a eventos de la Orden para que comience a entender los retos a los que se enfrentan. Por lo tanto, no duda de que su hija mayor será la próxima líder de la Casa de Saboya , sean cuales sean las reclamaciones de su primo Aimón. Por supuesto la conversación no podía terminar sin preguntarle a Manuel Filiberto por su relación con Adriana Abascal. Tras oficializar su relación el pasado año, en diciembre confirmaron que estaban tomándose un descanso pero hace solo unos días reaparecieron juntos en París . «Digamos que siempre hemos estado juntos. Hemos tenido un tiempo de reflexión y organización. Yo quería ser muy transparente y empezar a organizar mi divorcio y la nulidad con el Vaticano, porque tengo valores cristianos y para mí esto es importante», comparte. Aunque nunca se sabe cómo será el futuro, el Príncipe lo deja claro: «Es la mujer a la que quiero». «Nos hemos tomado un tiempo para organizarlo todo y, quizás, ser más discretos . Pero a día de hoy puedo decir que estoy muy feliz y que esto es maravilloso. He empezado el divorcio pero tengo una buena relación con la que era mi mujer, lo cual es importante para mis hijas. Ahora todo el mundo entiende mis elecciones y así es como debería ser», sentencia.
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