Diario de Noticias
A las 6.30 de la mañana del lunes 13, con apenas seis grados y bajo la lluvia persistente de abril, más de sesenta personas fueron expulsadas del único refugio que les protegía del frío. No se trataba de una intervención de emergencia para salvaguardar su bienestar, como se ha afirmado públicamente, sino de un desalojo ejecutado por el Ayuntamiento de Iruñea bajo responsabilidad política directa de sus áreas de urbanismo y acción social, al mando de Bildu y Contigo-Zurekin, respectivamente.
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