El Periódico Extremadura
A Carlos Eduardo Hernández González se le nota en la manera de hablar que ha aprendido pronto a hacerse cargo de muchas cosas a la vez. Atiende, organiza, compra, sirve y controla un bar pequeño en la calle Salamanca de Cáceres, pero detrás de esa rutina diaria hay bastante más que una barra y unos pinchos. Hay una historia de emigración, de trabajo duro y de ambición joven. La de un chaval venezolano que llegó a España siendo menor de edad y que, a sus 21 años, se ha puesto al frente de El Encuentro Hispano, su propio negocio en pleno centro de la ciudad.
Go to News Site