ABC
José María Jurado García-Posada siente «una emoción muy grande». Así reconoce habérselo trasladado al director de ABC de Sevilla después de recibir la noticia de que es el ganador del XXVI Premio Joaquín Romero Murube por un artículo titulado 'Adiós a la ciudad malvada' , publicado en ABC de Sevilla el pasado 22 de junio. El ingeniero de telecomunicaciones, escritor y habitual autor de tribunas de este medio valora mucho que «ABC me haya abierto esta tribuna y poder expresarme a través de ella a mí que no soy escritor de periódico, que mi profesión es otra. Verme premiado en un galardón de esta relevancia con este nombre y por ABC es todo para mí». Se da la circunstancia de que existen vínculos familiares entre quien da nombre al premio y el galardonado. « Romero Murube fue muy amigo de mi abuelo Miguel. Ambos eran hermanos de la Soledad de San Lorenzo y fue él quien ayudó en sus inicios y le dio mucha información sobre Lorca a mi tío Miguel García Posada, que fue un crítico histórico de ABC». Por todo ello, asegura que «la emoción no puede ser mayor, uno se siente especialmente conmovido por todo lo que significa este premio». Se cierra por tanto un círculo décadas después, como señala el escritor: «Romero Murube siempre ha sido una presencia muy importante, una persona de referencia intelectual y moral, cofrade, una persona que siempre hemos sentido en la casa y cuyas palabras siempre hemos tenido muy presentes». Respecto a las diferentes facetas que desarrolla, Jurado lo tiene claro: «Yo me considero sobre todo y ante todo escritor. Como escritor, he desarrollado mi ámbito en el articulismo, la poesía y el ensayo , e incluso lo he intentado en el teatro. Pero realmente mi modo de ganarme la vida ha estado fuera de los medios de comunicación. No he dejado de colaborar allí donde me han pedido, y con ABC llevo una colaboración muy intensa de unos 5 o 6 años para acá. En ese sentido, considero que mi voz es una voz de escritor, pero que no forma parte del ecosistema de personas que habitualmente opinan en periódicos, sino que tengo más bien el carácter de una firma invitada o de colaboración». Jurado ensalza la labor de escribir en la prensa y el altavoz que supone para la sociedad: «A mí me gustaría poder ser un escritor de periódico . Para mí, escribir y que te lean en un periódico es lo que más vale en el mundo, pero las circunstancias me habían limitado a hacerlo en el ámbito no profesional o en el de mis blogs y mis redes». Siente admiración al leer y compartir espacio con «firmas como la de Ignacio Camacho, nombres que son referencia del periodismo diario y del que uno ahora se siente un pequeño emulador si alguna vez mi palabra en el periódico ha podido llegar a la gente como la de estos grandes nombres». Su artículo premiado es una oda a la jacaranda sumamente evocadora en la que el escritor parte de la idea del color morado que tiñe a la ciudad de Sevilla en el mes de mayo para tocar otras cuestiones de forma literaria. «A mí me gusta describir la ciudad considerando que Sevilla es una categoría literaria trascendente, y para eso es importante unir lo local y lo universal, porque a veces podemos caer en la visión demasiado centrífuga de la ciudad cuando tiene también una dimensión hacia afuera». Reconoce que «me gusta intentar mirar desde perspectivas nuevas cosas que a lo mejor no se han mirado lo suficiente». Por ello, aprovecha en este caso el esplendor botánico de la ciudad, un tema frecuente en sus tribunas, con ese «juego de palabras entre lo malva y lo malvado que busca atraer al lector», para «ir más allá de la visión central de la ciudad, a través sobre todo de los barrios, de los nuevos barrios desarrollistas...». La jacaranda llegó a Sevilla coincidiendo con la Exposición Iberoamericana de 1929 , cuyo centenario se conmemora próximamente. «En ese momento cambió mucho la botánica en la ciudad, que quiso reivindicar su origen hispanoamericano, por una parte, y por otra parte se hicieron ensanches que hicieron que plantas como los naranjos salieran del entorno del Alcázar y empezaran a abrirse por la ciudad. Creo que es muy bonito que ahora que recuperamos esa fecha, como también la de la Generación del 27, estas plantas se conviertan en emblemas de esos eventos». ¿De dónde saca José María Jurado las ideas para escribir sus tribunas? Confiesa que «me gusta partir de una idea o sentimiento prácticamente inspirado, casi como si fuese un rapto poético, para ensancharlo luego y que vayan creciendo diferentes contextos». De esta forma, suele partir de una «idea central emocionante» para intenta que el artículo «informe a la gente de noticias que creo que puedan ser curiosas e interesantes, pero que también les toque el corazón». Ya tiene algunas ideas de las próximas tribunas que poblarán las páginas de ABC con su firma. «A mí me gusta ser cronista de la ciudad mirando diferentes aspectos. Siempre digo que es mucho más internacional quien habla de Sevilla desde Sevilla que quien intenta hablar, por ejemplo, del Juncal de Nueva York». Por eso, afirma que pretende «seguir contando, sin ningún complejo de localismo, las cosas que me suceden y que le suceden a la ciudad, siempre con la generosidad de intentar mostrarle a la gente otras facetas de la ciudad que pueden compartir. Tengo en mente escribir un artículo, por ejemplo, sobre una inteligencia artificial sevillana; y otros vinculados con momentos y lugares de la ciudad. Pensaba hace poco, por ejemplo, en cómo una cofradía cuando cruza la ciudad va pasando por estratos de tiempo desde el siglo V hasta el actual», apunta.
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