Faro de Vigo
Euphoria ha vuelto. Y no lo ha hecho para reconciliarse con sus personajes, sino para terminar de romperlos. La tercera temporada de Euphoria llega a HBO Max tras cuatro años de retrasos y con una sensación extraña: la de ser, al mismo tiempo, necesaria y fuera de lugar. Tras el final de la segunda entrega quedaron tramas abiertas que apuntaban claramente a una continuación. Pero el salto temporal que plantea esta nueva etapa convierte muchas de ellas en irrelevantes, como si el propio paso del tiempo hubiera arrasado con lo que importaba entonces. Sobre el papel, estos nuevos episodios llegan para cerrar la historia de sus personajes. En la práctica, parecen más interesados en mostrar en qué se han convertido. Pero basta un capítulo para comprobar que no hay nada complaciente aquí: esto no es un epílogo, es un ajuste de cuentas.
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