La Tercera
Desde principios de esta década muchos artistas han vendido sus catálogos a editoriales y fondos de inversión por cifras astronómicas. Ahora parece más claro cuál era el objetivo de todas estas adquisiciones: de ser meros generadores pasivos de regalías por streaming ahora serán los recursos que alimentarán, de manera legal, a los Modelos de Lenguaje Musical (LMM) del mañana. ¿Y quién pierde en este trasvasije de contratos y derechos? Los mismos de siempre.
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