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Marian Rojas, psiquiatra: "Las personas optimistas producen menos cortisol y es importante porque un exceso daña el hipocampo, la memoria y acelera el deterioro cognitivo" | Collector
Marian Rojas, psiquiatra:
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Marian Rojas, psiquiatra: "Las personas optimistas producen menos cortisol y es importante porque un exceso daña el hipocampo, la memoria y acelera el deterioro cognitivo"

Ser optimista puede proteger contra la demencia. Así lo confirma un reciente estudio de la Universidad de Harvard que, tras seguir a más de 9.000 adultos durante 14 años, concluye que mirar el lado bueno de la vida reduce el riesgo de deterioro cognitivo en un 15%. Estos datos han sido analizados por la psiquiatra Marian Rojas en en 'Fin de Semana', con Cristina López Schlichting. La psiquiatra Marian Rojas ha querido matizar qué se entiende por optimismo, diferenciándolo de un "buenismo tonto" o de negar la realidad. Según la experta, no se trata de pensar en positivo constantemente, sino de tener una "expectativa general de que en el futuro pueden ocurrir cosas buenas y de que cuando lleguen cosas malas, se pueden tener herramientas para afrontarlas". Es, en definitiva, una forma de interpretar la realidad sin negarla. Una persona optimista, explica Rojas, no es alguien que no tenga problemas, sino que los interpreta como temporales y cree que puede hacer algo para solucionarlos. Esta perspectiva "cambia completamente cómo responde el cerebro", ya que evita que la persona se quede atrapada en la idea de que "todo está perdido" y le proporciona un horizonte más realista para actuar. La influencia del optimismo en la prevención de la demencia no sería directa, sino que actuaría a través del cuerpo y el estilo de vida. Marian Rojas sostiene que "el optimismo se asocia con menor riesgo, porque protege al cerebro a través del estrés, del cuerpo y del estilo de vida". Las personas optimistas, señala, prolongan menos la activación del estrés, lo que se traduce en una menor producción de cortisol. Este punto es fundamental, ya que "el exceso de cortisol daña el hipocampo, la memoria y acelera el deterioro cognitivo", afirma la psiquiatra. Además, el estudio de Harvard respalda esta idea al señalar que el optimismo se asocia con una respuesta inflamatoria más controlada. Hoy se sabe que la inflamación crónica está relacionada con enfermedades como el Alzhéimer y otros tipos de demencia. El estilo de vida de las personas optimistas también juega un papel protector. Suelen hacer más ejercicio, descansar mejor, tener más vida social y cuidar más sus vínculos, lo que protege directamente al cerebro. "Lo que más protege al cerebro, sobre todo cuando uno se va haciendo mayor, es cuidar los vínculos", destaca Rojas. Mantenerse activo mental y socialmente es otro de los factores diferenciales. Una persona optimista tiende a implicarse más en la vida, ya sea apuntándose a cursos, haciendo voluntariado o simplemente organizando planes. Esta actitud de "salir de sí mismo" les proporciona la energía necesaria para mantener el cerebro sano y activo durante más tiempo.

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