La Jornada
Cuando faltan menos de dos meses para el Mundial 2026, cada evento que pudiera ser masivo se convierte en una oportunidad para que tan-to la Ciudad de México como el estadio Azteca, recién nombrado Banorte, perfeccionen las condiciones del inmueble, así como los operativos de seguridad y movilidad rumbo al torneo. Ahora, el juego de leyendas entre México y Brasil que se disputará este domingo en el inmueble de Santa Úrsula será un nuevo ensayo para las autoridades capitalinas y los directivos del recinto, al tiempo que podría encender el ambiente mundialista entre la afición.
Go to News Site