La Jornada
La realidad de las mujeres jornaleras agrícolas en los campos “es trágica”, por lo que una política gubernamental de cuidados para atender la carga de trabajo y en el hogar debe tener la perspectiva de este sector, demandó Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. De lo contrario, “la brecha va a seguir ensanchándose y habrá maneras más sofisticadas de explotación”.
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