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Nacho Abad, sobre el sospechoso del crimen de Traspinedo: "No tiene sentido que con un horizonte penal por asesinato de entre 15 y 25 años de prisión no haya riesgo de fuga" | Collector
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Nacho Abad, sobre el sospechoso del crimen de Traspinedo: "No tiene sentido que con un horizonte penal por asesinato de entre 15 y 25 años de prisión no haya riesgo de fuga"

El caso de Esther López ha vuelto a la primera línea mediática tras un sorprendente hallazgo en la vivienda que pertenecía a Óscar S. M., principal sospechoso del crimen. Según han desvelado el periodista Nacho Abad y el neuropsiquiatra forense José Miguel Gaona en 'Fin de Semana', el nuevo propietario de la casa de Traspinedo (Valladolid) ha descubierto un zulo o bodega oculta durante unas obras. Este descubrimiento podría abrir nuevas vías de investigación en un caso que sigue conmocionando a la opinión pública. El crimen de Esther López se remonta a hace más de cuatro años, cuando la joven desapareció y su cuerpo fue encontrado tres semanas después en una cuneta. La investigación de la Guardia Civil, que finalmente fue asumida por la Unidad Central Operativa (UCO), ha estado plagada de dificultades. Tras descartar a un primer sospechoso, todas las pruebas apuntan a Óscar S. M., quien estuvo con ella la noche de su desaparición. La teoría de la acusación sostiene que, tras una discusión, Óscar atropelló a Esther con su coche, le reventó la cadera y la introdujo en el maletero, donde se encontró ADN de la víctima. Según los investigadores, no murió en el acto, sino que fue retenida con vida en un lugar indeterminado mientras agonizaba. El cuerpo presentaba pinchazos en la mano, como si se hubiera comprobado si seguía con vida antes de ser arrojado a la cuneta. A pesar de la contundencia de las pruebas, el principal sospechoso sigue en libertad, un hecho que el periodista Nacho Abad ha calificado de incomprensible. "Este tío tiene un elevadísimo riesgo de fuga", ha sentenciado Abad, ante un horizonte penal de hasta 25 años de prisión por asesinato y comparando su situación con la de Koldo y Ábalos. Sobre el sospechoso pesan pruebas como una autopsia que determina una muerte violenta, daños en su vehículo compatibles con el golpe y datos de su teléfono que contradicen su coartada. Una de las pruebas más llamativas es el borrado de la centralita de su coche en dos ocasiones, eliminando los datos correspondientes al día del atropello. Además, el neuropsiquiatra Gaona ha recordado que el sospechoso sometió el vehículo a una profunda limpieza para intentar no dejar ni el más mínimo rastro. Estos indicios refuerzan la hipótesis de la ocultación de pruebas. La novedad de esta semana es el descubrimiento del zulo en la casa familiar que Óscar vendió. El sospechoso ha alegado que ya había informado a la Guardia Civil de su existencia, una afirmación que Nacho Abad ha puesto en duda: "¿Tú te crees que a la Guardia Civil tú le dices que ahí hay una bodega y no la va a mirar?". Según Abad, Óscar miente al decir que había informado de la existencia de la bodega. Ahora, los investigadores deben determinar si este zulo fue el lugar donde Esther López estuvo retenida. El hecho de que el cadáver presentara manos arrugadas y hongos por haber estado en contacto con agua, y que el reloj inteligente de Óscar registrara la actividad de subir un piso esa noche, son piezas que podrían encajar. También se investiga si unas partículas de color azul halladas en la ropa de la víctima, cuyo origen no ha sido identificado, podrían proceder de este lugar. En el mismo espacio radiofónico, los expertos han analizado otro suceso impactante: el ataque de un tiburón a un turista español en Maldivas. La víctima es Borja, un médico alicantino de 31 años que se encontraba de luna de miel con su mujer. El joven ha sobrevivido, pero ha sufrido la amputación de una pierna tras ser mordido por lo que se sospecha que fue un tiburón toro. La familia ha denunciado a los organizadores de la actividad turística, ya que la principal hipótesis es que el ataque se produjo porque se alimentaba a los tiburones con restos de pescado. Esta práctica, aunque prohibida, "al final acostumbras al escualo a no comer por sus propios medios, sino que lo haces vago", ha explicado Abad. Al parecer, llevaban tres semanas sin verter los restos, por lo que el animal, hambriento, atacó al bañista al ver carne. Este suceso ha abierto el debate sobre la interacción con la fauna salvaje para atraer turismo. El periodista ha comentado que ver tiburones de cerca "es un espectáculo", pero el doctor Gaona ha advertido que "tratar a los animales humanizándolos muchas veces trae elevadísimos problemas". Gaona ha recordado un ataque mortal a un turista ruso en el Mar Rojo, insistiendo en que los animales salvajes "no tienen conciencia de ser mascotas".

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