Diario de Noticias
Frente a la Catedral de Vilna hay una gran estatua que representa al duque Gediminas, el fundador de la ciudad. Su alta base se sostiene sobre una peana de granito de corta altura en la que raramente verá sentado a un nativo. Hay una leyenda urbana que asegura que todo aquel que lo hace pierde su virilidad de inmediato. Pocos de los que conocen el mito se aventuran a probar su certeza. Los hay incluso que creen que por muy medieval que sea el origen de Vilna estamos ante un bulo municipal para mantener decoroso el monumento dedicado a este duque.
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