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José Luis Cava, analista financiero: "Irán ha enviado petróleo en camiones cisterna por el desierto hasta Siria y así será más independiente" | Collector
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José Luis Cava, analista financiero: "Irán ha enviado petróleo en camiones cisterna por el desierto hasta Siria y así será más independiente"

La situación en Irán presenta una profunda contradicción que ha analizado el experto José Luis Cava. Mientras una noticia informa de que 25 millones de iraníes han firmado un manifiesto de apoyo al régimen, la realidad económica del país muestra un panorama desolador. La economía iraní estaba a punto de colapsar incluso antes de los últimos bombardeos, con una población ahogada por la inflación y la devaluación de su moneda, lo que plantea una pregunta clave: ¿a dónde van a parar los ingentes ingresos del país? Los datos económicos de Irán son alarmantes. Según la información disponible, desde el año 2018 la inflación media ha sido del 40%, con picos que han superado el 60%. En paralelo, el rial iraní se ha depreciado más de un 90% frente al dólar. Este desequilibrio se produce a pesar de que Irán es un gran exportador de petróleo y también genera ingresos con la minería y venta de bitcoin. La causa, según Cava, es la de siempre: "el régimen iraní obliga al banco central, que no es independiente, a imprimir dinero del aire para financiar sus gastos", lo que provoca una severa "degradación monetaria". Esta situación ha forzado a los ciudadanos a buscar refugio para sus ahorros. A pesar del apoyo de una parte de la población al régimen, existe una notable divergencia. Muchos iraníes acumulan dólares en la clandestinidad y tienen un alto conocimiento de las criptomonedas, minando bitcoin para "defenderse de su gobierno". Esta búsqueda de alternativas evidencia la desconfianza en la moneda local y la difícil situación que atraviesan para proteger su patrimonio. La pregunta sobre el destino de los ingresos del petróleo y las criptomonedas apunta directamente a la Guardia Revolucionaria. Esta organización, según el analista, controla cerca del 50% de la economía iraní. Gestionaba las minas de bitcoin, llegando a "quitar electricidad a los ciudadanos para que pudieran minar todavía más las granjas", y también los ingresos de la exportación de petróleo, que se cifran en unos 50.000 millones de dólares al año. Este dinero, sin embargo, no ha revertido en una mejor calidad de vida para los iraníes. Esta estructura de poder lleva a Cava a una conclusión contundente. Más que una simple organización militar, la Guardia Revolucionaria actúa como un verdadero imperio económico. En las negociaciones y conflictos, lo que realmente defienden es "el control de su imperio económico". Esta perspectiva cambia el enfoque sobre la naturaleza del régimen y sus verdaderas prioridades, centradas en mantener su poder económico por encima del bienestar de la población. El fortalecimiento del control de Estados Unidos sobre el estrecho de Ormuz tiene consecuencias directas sobre el dólar. Al poder influir sobre el precio del petróleo y controlar una de las principales arterias energéticas mundiales, Washington consolida la hegemonía de su moneda. Cava señala que este hecho, sumado a la fortaleza de sus mercados, supone una "derrota en toda línea de China", cuyo yuan no puede competir como moneda de reserva. El analista es tajante sobre el futuro de la moneda china: "¿Quién puede confiar en una moneda en la que no hay libertad de movimientos de capitales?" Para Cava, la única moneda fuerte a nivel global para el ahorro sigue siendo el dólar, gracias a la libertad para mover capitales y a la profundidad de sus mercados de renta fija. El control sobre la energía, por tanto, no hace más que afianzar esta posición dominante. Mientras tanto, los mercados financieros parecen haber restado importancia al conflicto. El índice SP 500 se mantiene en zona de máximos y, de hecho, los directivos de grandes corporaciones, especialmente tecnológicas, "han aprovechado la caída para comprar a manos llenas". El analista lo resume afirmando que Wall Street pasa de la guerra. Lo mismo ocurre con el bitcoin, que tras el inicio de la guerra subió de 63.000 a 76.000 dólares, demostrando que "los vendedores estaban exhaustos". Esta indiferencia de los mercados se apoya en razones fundamentales. El coste real del barril de petróleo es muy inferior al de crisis anteriores y la dependencia de la economía estadounidense del crudo ha caído significativamente. Además, al ser Estados Unidos un exportador neto de petróleo, el impacto de la subida de precios es menor. Estos factores, unidos al previsible aumento del gasto en defensa, alejan cualquier escenario de recesión para la primera economía mundial.

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