EL MUNDO
En los municipios madrileños con menos de mil habitantes, las boticas se han convertido en el único recurso sanitario permanente. Un nuevo programa refuerza ahora su labor asistencial para que puedan realizar seguimientos clínicos, asistir a domicilio y combatir la soledad en zonas marcadas por el aislamiento y el envejecimiento poblacional Leer
Go to News Site