ABC
No hay continente que permanezca a salvo. A las democracias las asedian rapaces externos y por dentro las roen quienes intentan sacar provecho de sus despojos. Ningún lugar del mundo, insisto, está libre de ese poderoso contagio que vuelve a los Estados vulnerables y a los ciudadanos rehenes. Cuántas veces no ha acabado el voto de castigo convertido en condena. Aquellos lugares donde el ejercicio de elección democrática se convirtió en catarsis, han acabado produciendo administraciones mostrencas dirigidas por personajes que se saltan las reglas e incumplen las mismas leyes que ofrecieron reformar. El resultado suelen ser gobiernos donde no se legisla y el parlamento funciona como adorno, países donde el liderazgo carismático se impone al bien común y la... Ver Más
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