Collector
Marcos, panadero y emprendedor: “Nunca me imaginé comprando un local y montando un negocio; y menos aún, cambiando mi profesión de ingeniero por la de panadero” | Collector
Marcos, panadero y emprendedor: “Nunca me imaginé comprando un local y montando un negocio; y menos aún, cambiando mi profesión de ingeniero por la de panadero”
COPE

Marcos, panadero y emprendedor: “Nunca me imaginé comprando un local y montando un negocio; y menos aún, cambiando mi profesión de ingeniero por la de panadero”

Un cambio de profesión radical y un modelo de negocio que rompe con todas las reglas. Así es la historia de Marcos, un ex-ingeniero que ha decidido colgar los planos para dedicarse a su verdadera pasión: el pan. Desde finales de agosto, su proyecto, Paneme, ha abierto sus puertas en Tarragona, pero no de cualquier manera. Su panadería tiene una particularidad que sorprende a clientes y colegas de profesión: solo abre por las tardes, una decisión que esconde una filosofía empresarial centrada en la calidad de vida y la excelencia del producto. El camino hasta abrir Paneme no fue una revelación repentina. Tras quedarse sin trabajo como ingeniero en abril de 2024, Marcos, ya conocido en redes sociales por sus recetas, se planteó vivir de la creación de contenido. Sin embargo, la necesidad le empujó a explorar la venta de pan. Lo que empezó como una idea susurrada a sus más allegados fue tomando forma. "Lo decía en voz baja, porque me daba cosa decirlo", confiesa. El proceso fue una suma de pequeños pasos, una evolución casi "inevitable" que le llevó a un cambio de vida que nunca habría imaginado. El salto definitivo desde su "nano panadería" en casa, donde el horno funcionaba de cuatro a cinco horas diarias, a una "micro panadería" física era necesario. La producción casera se había vuelto insostenible y el siguiente paso era establecer un obrador propio. "No me imaginaba comprando, ni siquiera comprando un local, menos montando un negocio, y muchísimo menos todavía cambiando de profesión de ingeniero a panadero", señala Marcos sobre sus dudas iniciales. La idea original de Paneme era modesta: un obrador manejado por él solo, con un horario de apertura de 16:00 a 18:00, de martes a viernes. Este planteamiento le permitía garantizar un producto de máxima calidad, con fermentaciones de 18 horas que mejoran la digestibilidad y las propiedades organolépticas del pan, sin sacrificar su vida personal. Sin embargo, el éxito fue inmediato y arrollador. "A partir de septiembre, con el inicio del colegio, ya era insostenible", explica. La demanda le obligó a contratar a su padre y a transformar el concepto en un híbrido entre micro panadería y panadería tradicional. La pregunta que más recibe es siempre la misma: "¿Cómo que una panadería abre por la tarde?". Su respuesta es una declaración de principios. "Si quieres llevar un estilo de negocio como este, en el que las masas fermentan, tú no quieres ser esclavo de ellas, no quieres ser esclavo de un horario de noche", defiende. Este modelo, aunque arriesgado, busca atraer a un público que entienda y valore esta filosofía, aunque eso signifique renunciar al cliente tradicional. "Tienes que saber que habrá público que le guste tu filosofía de negocio y habrá público que no", añade. Poner en marcha Paneme ha supuesto una inversión de entre 70.000 y 100.000 euros. A diferencia de otros emprendedores, Marcos apostó fuerte desde el principio: compró un local de 40 metros cuadrados que tuvo que reformar por completo, además de adquirir toda la maquinaria. A pesar del riesgo, asegura que "sin lugar a dudas" ha valido la pena. La acogida en Tarragona ha sido "mucho mejor de lo esperado", demostrando que había un nicho para su propuesta. La carta de Paneme es intencionadamente reducida para garantizar que todo es artesanal y hecho a mano. Ofrece productos fijos de martes a viernes, como el pan rústico, el de espelta o la chapata, y panes especiales que rotan cada día. Por ejemplo, el miércoles es el día del pan integral y el viernes, de la focaccia. Esta estrategia crea una "sensación de escasez" que fideliza al cliente. "Hace que te enfoques en que el miércoles sabes que hay integral", comenta. De cara al futuro, su ambición es clara: "Yo quiero escalar". Su plan es abrir nuevos locales en Tarragona, replicando el modelo y delegando más para poder seguir creciendo.

Go to News Site