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Fiesta realista y atlética en Sevilla en la final de la Copa 2026 | Collector
Fiesta realista y atlética en Sevilla en la final de la Copa 2026
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Fiesta realista y atlética en Sevilla en la final de la Copa 2026

La octava final consecutiva de la Copa del Rey en Sevilla, séptima que se disputaba en la Cartuja, fue una verdadera fiesta para los aficionados rojiblancos del Atlético de Madrid y blanquiazules de la Real Sociedad. La capital de Andalucía está ya más que acostumbrada y capacitada para albergar este tipo de eventos de tanta magnitud, con lo que supone recibir a los aficionados de los dos equipos finalistas, y una vez más demostró preparación. Paseando por las calles de la capital hispalense se tenía la sensación de que había más seguidores, si cabe, que en las finales anteriores. Incluso, superior a la de la última edición que enfrentó a los dos colosos del fútbol español, el Real Madrid y el Barcelona. Pero es que además, los colores blanco y azul realista ganaron por goleada a los colores rojo y blanco atlético. Incluso desde la tarde del viernes, día laborable, ya se veían muchas más camisetas, bufandas y banderas de la Real Sociedad que del Atlético de Madrid. Eso sí, todo rodeado de muy buen ambiente entre aficionados de los dos equipos. La zona monumental que comprende el eje Ayuntamiento, plaza de San Francisco, avenida de la Constitución, Catedral de Sevilla y la Giralda fue el epicentro durante la jornada previa a la disputa de la final. Muchos aficionados se hacían fotos con la Giralda de fondo en la plaza de la Virgen de los Reyes y la calle Mateos Gago tuvo que ser por momentos aforada por la Policía Nacional porque fue el lugar donde se concentraron los muchos seguidores realistas que ya eran masa por la capital hispalense. Durante la noche del viernes y las primeras horas de la madrugada del sábado, la potente actuación de la Policía Nacional evitó que grupos ultras de ambos conjuntos se encontraran para pelearse. En la plaza de San Antonio, un centenar de ultras de la Real Sociedad fueron interceptados cuando se dirigían a encontrarse con un grupo de hinchas del Atlético de Madrid en la Alameda. La policía tuvo que intervenir con celeridad para evitar el recorrido que tenían previsto realizar. Minutos más tarde, el fuerte dispositivo policial surtía efecto de nuevo, esta vez para los seguidores más radicales del Atlético de Madrid. Estos, algo menos de 100, fueron reagrupados en la Glorieta Olímpica para luego trasladarlos hasta las inmediaciones de San Jerónimo. Más de 20 furgones de la Policía Nacional intervinieron en la identificación de estos ultras, que también iban vestidos completamente de negro. Asimismo, los efectivos policiales revisaron algunos de los coches que había aparcados por la zona con el objetivo de comprobar si eran de algunos de estos ultras y en el interior podía haber algún tipo de material que fueran a utilizar en la pelea que habían pactado. Además, también se intervino material peligroso en las carreteras de Andalucía que traían los ultras en distintos vehículos con destino Sevilla. En total fueron identificadas 91 personas a las que se les incautó gran cantidad de objetos contundentes, entre ellos cuchillos, palos, una funda de pistola, cadenas y pasamontañas, en la autovía A4, en las inmediaciones del municipio de La Carlota (Córdoba). La intervención tuvo lugar en torno a las 21.30 horas del pasado viernes en la A4 dirección Sevilla, en las inmediaciones del citado municipio cordobés cuando, agentes de Policía Nacional integrados en el dispositivo especial para la Final de la Copa del Rey, detectaron dos autobuses de hinchas radicales procedentes de Madrid, motivo por el cual interceptaron ambos vehículos. El día de la final entró en ebullición desde el mediodía, con la apertura de las zonas habilitadas por la Real Federación Española de Fútbol para las aficiones de los dos equipos. Incluso, uno de los patrocinadores de la RFEF, Mapfre, habilitó una común en las Setas de Sevilla. Allí se dieron cita aficionados de los dos equipos, disfrutando juntos de una mañana de previa de gran partido de fútbol y de algunas actuaciones de Freestyle . Poco a poco, realistas y atléticos fueron desplazándose a las denominadas fan zone, en la avenida de Carlos III para los blanquiazules y en el Parque del Alamillo para los rojiblancos. Muchas horas de previa, soportando las ya altas temperaturas en Sevilla para la tercera semana de abril, pero alentando con cánticos y con mucho colorido a sus respectivos equipos. Hasta que acercándose las 21 horas ya iban marchando para ir ocupando sus respectivos asientos en el interior del estadio para presenciar la final. Hubo colas para entrar al estadio. Se acumularon grandes cantidades de seguidores en las puertas y eso dificultó el acceso por el primer anillo de seguridad, pero una vez pasado, se agilizó el proceso y los aficionados de ambos equipos pudieron estar a buena hora en sus asientos. Ya en la Cartuja y mientras los equipos de Simeone y Matarazzo calentaban sobre el césped, cánticos de todo tipo de parte de las dos aficiones. Por ejemplo, el himno del Atleti fue pitado por los seguidores realistas y al revés. También, la zona rojiblanca entonó el 'Viva España', que fue pitado por la parte blanquiazul. Con los protagonistas en el terreno de juego y el palco de autoridades lleno, encabezado por el Rey Felipe VI, sonó el himno de España, que fue coreado los aficionados madrileños, los cuales sacaron muchas banderas de España, y pitado, como suele ser habitual por los seguidores realistas, que portaron gran multitud de ikurriñas. Nada más comenzar el choque, a los 15 segundos, llegó el primer estallido de júbilo, que se lo llevó la afición realista. Barrenetxea cabeceó dentro del área un balón colgado por Guedes, Musso hizo la estatua y cuando se quiso dar cuenta la pelota ya estaba dentro. Celebración 'txuri-urdin'. Pero la alegría donostiarra duró poco. En el minuto 18, Ademola Lookman, el hombre de la Copa para el Atlético, conectó un zurdazo al palo largo ante el que nada pudo hacer Marrero. Estallido rojiblanco y gritos de 'Atleti, Atleti'. Antes del descanso, volvió a rugir la parte realista de la Cartuja. Musso hizo penalti sobre Guedes y el capitán realista, Oyarzabal, engañó al meta argentino en el lanzamiento. Los blanquiazules se iban más felices que los atléticos a la segunda parte. Pero cuando el partido parecía abocado al final, Julián Álvarez, con un gran gol, provocó que el título no se fuera tan pronto a San Sebastián y no sólo llevó el 2-2 al marcador, sino el júbilo a una afición, la rojiblanca, que empezaba a darse por vencida. Eso espoleó a los del Cholo en el campo y a los atléticos en las gradas, que gritaron el '¡uy!' de la ocasión de Baena y después, ya en el descuento, la de Johnny Cardoso mano a mano con Marrero. Mientras la final llegaba a la prórroga, la grada realista aguantaba en absoluto silencio. En los dos tiempos de quince minutos ambas aficiones quisieron ganar, pero sus equipos no pudieron, había ya demasiado cansancio físico y poca frescura de ideas. Así que en los penaltis había que jugarse el título. Ahí apareció Marrero, el meta canterano de la Real Sociedad, para pararle los lanzamientos a Sorloth y Julián Álvarez y llevar la gloria a los miles de aficionados realistas que poblaron la Cartuja.

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