Cope Zaragoza
El capitán de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal, ha sido uno de los grandes protagonistas de la noche, y no solo por su actuación en el campo. El jugador ha revelado el calvario que sufrió durante el partido debido a unos fuertes calambres que casi le obligan a vomitar y que finalmente forzaron su sustitución. Durante el encuentro, las cámaras captaron a Oyarzabal en un momento de apuro, pareciendo que iba a vomitar. Sin embargo, el propio jugador ha aclarado la situación. No era un vómito, sino un líquido anticalambres a base de jugo de pepinillo. "Es un chupito de pepinillo que nos dan para intentar que los calambres se paren, pero ya no había manera", explicó. Sobre su sabor, admitió que "bueno, bueno no está". Este remedio, según el capitán, "normalmente, te suele dar margen de 5, 10 minutos, pero se ve que que no ha dado ni eso". La frustración por tener que abandonar el terreno de juego fue evidente. "Me hubiera gustado aguantar más y más", confesó Oyarzabal, quien atribuyó los problemas físicos a "los nervios, el cuerpo, de lo que lo que dice". Otro de los momentos de alta tensión fue la tanda de penaltis. Mikel Oyarzabal ha confesado que no vio ninguno de los lanzamientos. El capitán decidió vivirlo de espaldas, abrazado a sus compañeros, una superstición que ya le funcionó en el pasado. "Tampoco los miré en el partido contra Osasuna, nos fue bien", recordó. La razón detrás de esta decisión es la enorme tensión que se vive en esos instantes. "La verdad que desde fuera se sufre mucho y, pues, prefería no mirar", admitió el jugador de la Real Sociedad. Finalmente, Oyarzabal ha hecho un llamamiento a la afición para que festeje la victoria. "Que lo celebren, que obviamente desde hoy ya empiecen a celebrarlo, que seguro que no están perdiendo el tiempo", declaró. El equipo planea celebrar también y reunirse con sus seguidores el lunes en Donosti. Ante la perspectiva de una gran resaca, el capitán bromeó: "Esperemos que sí, la verdad, no te voy a engañar".
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