Ultima Hora Mallorca
Ni nombre ni apellidos. A veces, ni siquiera un rostro reconocible. En Baleares, más de 150 cuerpos permanecen hoy atrapados en un limbo administrativo y humano: el de quienes murieron sin que nadie haya podido decir quiénes eran. No es solo una cifra. Es la constatación de un fracaso colectivo que interpela a instituciones, a la cooperación internacional y, también, a nuestra propia conciencia como sociedad. El fenómeno no es nuevo, pero sí creciente. En apenas cuatro años, el número de cadáveres sin identificar ha pasado de cerca de 90 a superar los 150 y descansan en fosas y cámaras del instituto de medicina legal. Lejos de reducirse, el problema se agrava con un goteo constante de hallazgos –unos quince al año– que convierten el mar que rodea las Islas en una frontera silenciosa y, con demasiada frecuencia, definitiva. La mayoría de estos cuerpos corresponde hoy a inmigrantes que intentaban alcanzar Europa; otros son víctimas de accidentes o de muertes violentas. Todos comparten el mismo destino provisional: el anonimato.
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