Ultima Hora Mallorca
El invento de la tumba para dar sepultura a los muertos es la base de toda la cultura humana; ahí empieza y acaba todo. Paleontólogos, arqueólogos, historiadores y antropólogos fechan la aparición del pensamiento abstracto y con él del lenguaje como manifestación de humanidad, en los primeros enterramientos conocidos. Las tumbas y sepulcros implican además ritos funerarios, testimonios del pasado y la memoria, es decir, literatura y su párrafo más famoso con la nieve cayendo sobre los vivos y los muertos en el final de The Dead de James Joyce, que John Huston llevó al cine. Las tumbas inventaron a los muertos, y no al revés, y con ellas todo cuanto sabemos de nosotros mismos y del mundo, del pasado y del futuro. También del Más Allá y sus imaginativos relatos, pues todo lo hemos aprendido del estudio (y del saqueo) de tumbas, sarcófagos y monumentos funerarios. El presente fugaz, la eternidad, esos conceptos sobrehumanos. Polvo al polvo, ceniza a la ceniza, pero con héroes, tumbas y simbología, con cultura. ¡Y epitafios, el género literario y filosófico definitivo! Vean, por ejemplo, traducido al castellano, el del célebre cardenal Richelieu, caballista, estadista, bibliófilo y personaje notable de Los tres mosqueteros, en la capilla de la Sorbona. «Aquí yace un famoso cardenal / que hizo más mal que bien. / El bien que hizo, lo hizo mal. / El mal que hizo, lo hizo bien». Todo está en las inscripciones de las losas fúnebres y lo que no está o lo borró el tiempo se sobreentiende. Sin el invento de las tumbas para honrar y sepultar a los muertos, no existiría la historia, ni la poesía, ni la ontología, ni probablemente el propio factor tiempo en tanto que cuarta dimensión del espacio y vara de medir de la existencia. Hemos dicho que la tumba hace al difunto, no al revés, y prueba de ello es que si el difunto es importante, como Baudelaire, Newton o Goya, puede merecer un cenotafio, que es un sepulcro vacío, sin nada ni nadie dentro, ornamental como el del soldado desconocido. La tumba no necesita al muerto, nosotros las necesitamos. Y olvidé decir que mientras cae la nieve sobre los vivos y los muertos, alguien canta The Lass of Anghrim. La chica de Anghrim.
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