Ultima Hora Mallorca
Juro que una vez vi a un tigre pasearse por la plaza Atarazanas en Palma. Dijeron que era uno de los ejemplares que se le había escapado al magnate de los coches de alquiler Hasso, que entre sus excentricidades constaba la de coleccionar tigres de Bengala, leopardos, serpientes pitón y monos. De su abultada biografía, a la que no le faltó de nada, por supuesto con broncas familiares por disputarse la herencia millonaria, me quedo con sus últimos meses en una clínica privada aguardando el final en una estancia llena de velas. Le cogía la mano la esposa que repudió porque se le había envejecido años antes. Puso un anuncio para encontrar jovencitas. Acabó en su último suspiro acompañado por la leal y repudiada esposa. Un clásico, vaya.
Go to News Site