ABC
-¿Qué papel juega el deporte en su vida? -Tengo una limitación física desde muy joven. Me falta un pulmón. No puedo hacer determinados deportes. Pero sí hago gimnasia tipo pilates, taichí y, sobre todo, camino mucho, muchísimo con mis perros. Especialmente con Brody. Eso sí, de pequeña fui una gran nadadora. -¿Es culé, verdad? -Sí. A mí, todo me resulta divertido e interesante y el fútbol es una de las cosas que me encantan. Pero prefiero que me lo cuenten, más que estar atenta a un partido entero. Me gusta saber qué tal estuvo Lamine Yamal y qué tal el árbitro, si hubo o no follón… -Si nos referimos a los cuartos de final de la Champions, hubo follón, sí. Siempre les quedará la Liga ¿Le ilusiona? -Soy culé, pero a mí me gustaría que algún día ganara la Liga el Espanyol. Que los eternos segundones se hicieran los chulos y ganaran al Barça. En el último derbi yo iba con el Espanyol. En el deporte, si le quitas la emoción de que el que está más abajo pueda ganar al poderoso, pierde mucho. Si siempre ganan el Barcelona o el Real Madrid a mí me aburre. Me gusta que el concepto de ascensor social se pueda aplicar al fútbol y el segundón gane al grande. -¿Va al campo? -He ido dos veces y me hizo mucha ilusión. Fue como ir a la luna, con la gente y los jugadores vistos a tanta distancia. Es un recuerdo imborrable. Sobre todo, por lo poco que he ido. -El fútbol, en la literatura, ayuda como nada a describir contextos sociales. Para una escritora, es un filón ¿no le parece? -Porque es un símbolo. Cuando yo era pequeña, recuerdo a mis primos retransmitiendo partidos sin verlos, después de las comidas dominicales. Mi padre era madridista. Pero éramos tres chicas y no encontraba cómplices. Y la que le salió, fue culé. -De las 1.000 anécdotas que pueblan su vida profesional, cuénteme una que tenga que ver con el fútbol. -Muchas. Una vez, fui a cubrir el Mundial de España, a Málaga. Entrevisté a un montón de futbolistas, como a Zubizarreta, que era el más guapetón. Pero no tenía ni idea de fútbol, así que hice esas entrevistas preguntándoles cosas que no tenían nada que ver con la competición. Les preguntaba por la equipación, las piernas… -Bueno, el mundo es de los valientes, Pilar. -Si, sí. Te cuento otra y es que trabajé para 'Interviú' y una de las cosas que pensé que se podían hacer era entrar en el vestuario del Barça. Yo, muy chula, me fui a hablar con Álex Botines, un periodista deportivo muy importante en aquel tiempo y le dije que quería entrar en el vestuario. Álex me dijo: 'Pilar, es imposible'. Le dije que yo lo iba a conseguir. Evidentemente, no pude entrar nunca. -De todos los deportistas con los que se ha relacionado en el plano profesional ¿cuál le ha impactado más? -Conocí a Helenio Herrera. Estaba casado con una periodista italiana guapísima y muy inteligente. Era un matrimonio de auténticos intelectuales. Podías tener una conversación interesantísima con ellos, sin hablar de fútbol. Tenía una cultura increíble. Y Cruyff, que también me impresionó mucho. Cada vez que hablaba, parecía un 'coach', antes de que aparecieran todos estos libros de autoayuda que hay hoy. -¿Y alguno que no haya conocido pero le hubiera gustado hacerlo? -Valdano. Recuerdo que, durante una época, corrió un rumor de que estaba liado con la Preysler. En aquel momento, Isabel era bastante amiga mía y estaba casada con Miguel Boyer. Fui a su casa, a hacerle una entrevista y, en un aparte sin que oyera nada Boyer, le dije que qué suerte tenía con lo de Valdano. Y me responde ella: 'pero, ¿quién es Valdano?'. -¡Vaya chasco. El juego que le hubiera dado! -Encima empezó a llamar a su marido: 'Miguel, Miguel, que dice Pilar que estoy liada con un tal Valdano'. Boyer dijo: 'eso debe ser cosa de Ruiz Mateos, je, je…'. Pero a mí, Valdano me parecía guapísimo y muy inteligente. -Si tuviera que escoger entre Laporta y Florentino Pérez ¿con cuál se siente más identificada, bufandas al margen? -A Laporta lo conozco desde hace años y es una persona entrañable. De jóvenes, él era muy fiestero y yo también y hemos coincidido en muchas cenas y en muchas madrugadas en el Luz de Gas. Lo encontraba superatractivo. -Vaya, vaya con Laporta… -Uy, no sabes lo que es. Un día, me lo encontré por la calle y nos paramos a hablar. Las señoras pasaban con el coche y le gritaban guapo. Y él es simpatiquísimo, sonriendo siempre, como si fuera el rey del mundo. Gusta mucho a las mujeres, él lo sabe y explota mucho esa faceta. -¿Simeone o Flick? -Flick me parece muy enigmático. No es una presencia carismática. No se sabe mucho de él. Mantiene su perfil bajo. Simeone es más expansivo. -¿Tenemos un problema con el racismo? -Sí. Estoy absolutamente convencida. En general, en la sociedad. Hacia todo lo distinto: hacia los negros, los gitanos, lo distinto. Nos pasó a nosotros. Fuera nos veían mal. Cada vez miramos con más desconfianza y recelo. A mí, eso, me hace mucho daño. -Mañana le encargan un biografía novelada de un deportista, ¿quién sería su protagonista? -Yo creo que ese protagonista interesante sería Cruyff. Fíjate, cuando yo empezaba en el periodismo, mi padre era amigo del director de la revista Mundo, Eduardo Álvarez Puga. Y le pidió que me recibiera. Entré en su despacho y me dijo que me iba a hacer un encargo muy importante y que, si lo conseguía, me daba la portada. El encargo era encontrar a la amante de Johan Cruyff. -¿La amante de Cruyff? -Sí. Yo le dije que vale, que la buscaría. Salí tan emocionada. Salí del despacho y me encontré en la redacción a los periodistas veteranos, con su cigarrillo en la boca. Uno de ellos me dijo: '¿Qué, te ha encargado lo de la amante de Cruyff, verdad? Pues que sepas que no existe y que se lo encarga a todos a los que se quiere quitar de encima'. Me fui hundida de allí. Pero es un gran personaje.
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