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En el ámbito empresarial es fundamental innovar. Y si además hablamos de un sector como el de las agencias de viajes para jóvenes, esa tarea se vuelve aún más esencial. Todo ello lo entendió a la perfección Javier Alonso Sistac, fundador y CEO de Wasting Time. Este emprendedor ha revolucionado la forma de entender una agencia de viajes. Tras años de experiencia en el Grupo Barceló y organizando viajes de fin de curso a Mallorca o El Caribe, Alonso comprendió que los jóvenes no valoraban tanto el destino en sí mismo, sino la experiencia y los eventos durante el viaje. Así nació Wasting Time en 2021. Para dejar de «vender destinos para empezar a vender conceptos de viaje», confiesa en una entrevista a ABC. El objetivo era crear productos con un valor añadido donde "sucedieran cosas", algo que ha logrado. Su principal socio es 'Pucho Suárez', manager del grupo Taburete y ya gestionan 12.000 viajeros al año. El Caribe se ha consolidado como el gran ritual de cierre universitario. Wasting Time es la agencia líder en viajes de jóvenes a estos lugares y, según Alonso, más de 4.200 universitarios ya han confirmado un viaje a Riviera Maya y Punta Cana este año, el doble que en 2022. «Ofrecemos la experiencia 'Puntacanayas' y alquilamos el avión entero para asegurar que el ambiente de la marca esté presente desde el momento del despegue», apunta. Los «conceptos de viaje» que empezó a vender Alonso con Wasting Time son la Bye Bye Week, trasladando el modelo de los viajes de fin de curso a Mallorca a lugares como el antiguo Marina d'Or, alquilando el complejo para miles de jóvenes. Este año ofrecerán una experiencia inolvidable: ser parte de un Récord Guiness al mayor dominó humano con colchones. El actual se hizo en Corea con 2.300 personas y prevén superarlo este verano. Uno de sus grandes eventos es El Oasis, viaje que organizan en el puente de mayo en Punta Umbría, donde reservan un resort y organizan conciertos y festivales con cantantes como Juan Magan. El público de este viaje tiene una edad media de 27 años y este año celebran el quinto aniversario de este concepto. Javier Alonso explica que los hábitos de consumo de los clientes han cambiado en los últimos años: «Los jóvenes gastan menos en alcohol y más en viajes. Tenemos esa teoría porque además lo vemos. Por la noche montamos barras en los eventos y facturamos menos, pero la gente nos está pidiendo más planes de día y más variedad». Esta evolución hacia los tardeos y actividades diurnas responde, según el empresario, a una redistribución del presupuesto de los jóvenes, quienes prefieren «quitarse de otras cosas para así poder viajar». Javier Alonso también define al FOMO (Fear of Missing Out o miedo a quedarse fuera) como uno de los impulsos para el sector de los viajes juveniles: «Si tu universidad se va entera al Caribe, no te vas a quedar tú fuera. Ese miedo hace que la gente siga viajando y haciendo esfuerzos adicionales, es lo que mueve al sector». Además, señala que las redes sociales han convertido el viaje en un elemento «aspiracional». Las agencias de viajes no son ajenas al conflicto bélico que comenzó hace unas semanas entre Estados Unidos e Irán y que, de momento, se encuentra en negociaciones para solucionarse por la vía diplomática. Alonso reconoce que han tenido algunas cancelaciones, aunque recuerda que Wasting Time «no vende viajes a las zonas en conflicto» y traslada «tranquilidad absoluta» a sus clientes. Los precios también han aumentado exponencialmente en los últimos años. «Hace 10 años un pack completo para el Caribe costaba 1.100 euros, mientras que ahora ronda los 1.900 euros», señala. Por ello, la agencia permite contratar con hasta 18 meses de antelación y financiarlo en más tiempo sin coste adicional. El CEO también ha explicado cuáles son los objetivos a medio y largo plazo. Una de las bases es su nueva plataforma digital: «En junio lanzamos una web que automatiza procesos y permite por primera vez en España reservar vuelos para grupos de más de nueve personas de forma online» También se marcan el ambicioso objetivo de facturar 30 millones de euros en 2030, más del doble de la facturación actual, que en 2025 rondó los 14 millones. Alonso destaca el crecimiento de la empresa, con 77 empleados y oficinas en Madrid, Málaga, Sevilla, Pamplona, San Sebastián y Coruña. También ha recibido ofertas de Portugal e Italia para expandirse, pero prefiere a esperar a «tener redes comerciales propias en esos países para no depender de agencias externas y evitar que repliquen sus conceptos». Alonso asegura que uno de los retos es sacar un producto anual y elevar la edad de los clientes actuales, para abrirse a «nichos de mercado o público con mayor poder adquisitivo». En cuanto a los sueños por cumplir, Javier Alonso menciona tres proyectos clave. Uno es el Oasis LGTBI, un concepto similar al actual pero enfocado específicamente en el público LGTBI, algo que considera que «triunfaría al 100%». Otra de sus aspiraciones es organizar un crucero entero para pre y postuniversitarios, gestionando «todo el contenido y el ocio tanto a bordo como en las ciudades visitadas». Y el último sería un regreso a los orígenes. El empresario desvela que tiene una «espinita clavada» por no organizar viajes a Mallorca. Pero no descarta retomarlos en un futuro con su modelo de «viaje concepto» que tanto éxito le está dando a la empresa y tantas experiencias está brindando a los jóvenes.
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