Diario CÓRDOBA
El enfrentamiento de Donald Trump con el papa León XIV, referencia moral máxima para la comunidad católica -el vicepresidente J.D. Vance forma parte de ella-, ha abierto un nuevo frente en la gestión desnortada de la crisis de Oriente Próximo. Las groserías y críticas destempladas dedicadas por Trump al Pontífice y la reacción contenida de este a tales improperios abren una brecha entre los llamamientos del Vaticano a detener la matanza y la agresividad de las iglesias evangélicas neopentecostales, tributarias de la extrema derecha y del nacionalismo cristiano, que establece un vínculo entre la crisis en curso y una suerte de mandato bíblico. Se concreta así un choque entre dos visiones incompatibles del cristianismo: el que apoya la política exterior de la Casa Blanca y el que se atiene al discurso antibelicista de la muy experimentada diplomacia vaticana.
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