Diario CÓRDOBA
El mirto o arrayán (Myrtus communis), conocido en la cultura andalusí como ar-Rayhan («el aromático»), fue uno de los elementos botánicos más emblemáticos y sagrados en al-Andalus. Su presencia era fundamental en patios privados y jardines reales, como los de Madinat al-Zahra, utilizándose sobre todo para bordear estanques y acequias, creando líneas geométricas definidas que se reflejaban en el agua, como se puede comprobar en el palacio de la Alhambra. Este paraíso sensorial se podía dilatar con una buena copa de vino. La flor del mirto o arrayán simbolizaba la pureza y el amor, y es un dicho popular que el amor, como el vino, mejora con el tiempo.
Go to News Site