Diario CÓRDOBA
La primavera no entra, irrumpe. En apenas unos días hemos pasado del calor casi veraniego de la Semana Santa al frío, la lluvia y el polvo del Sáhara cayendo sobre coches y balcones. La famosa «lluvia de barro» nos recordó que el aire también se ensucia y que puede agravar problemas respiratorios, como la bronquitis o el asma. Pero lo verdaderamente importante viene después, cuando ya no se ve.
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