La Opinión de Málaga
Hay una lista que crece. La actualiza la prensa cada semana, cada día a veces, con nombres de mujer escritos en tinta. Son las que no volvieron a casa, las que encontraron la muerte donde debían haber encontrado cobijo. Esa lista existe, y mirarla de frente duele y obliga. Los hombres que la escriben —con sus manos, con su silencio, con su indiferencia— forman parte de una historia que nosotras llevamos en el cuerpo como una herida que aprendemos a rodear sin tocar.
Go to News Site