ABC
El economista y escritor Federico J. González Tejera es uno de los ejecutivos españoles con mayor poder en el sector turístico internacional. Como CEO de Radisson Hotel Group y Louvre Hoteles Group, controla casi 3.500 hoteles situados en cien países diferentes, en los que trabajan más de cien mil personas. Su trayectoria profesional empezó con la norteamericana Procter&Gamble y continuó en Disneyland París antes de desembarcar en el sector hotelero, donde ha alcanzado el éxito profesional gracias al trabajo, la empatía con sus equipos humanos y clientes y a tomarse las cosas con deportividad. Ha vivido en Portugal, Francia, Bélgica y Suecia, entre otros países, y toda esa experiencia la recoge en «Vivir y trabajar en el extranjero. Manual de supervivencia» (Planeta), un libro muy práctico y ameno que ahora se ha reeditado y actualizado. - Cuenta en el libro que el director de un hipermercado en Lisboa, ciudad en la que vivió durante algunos años, tuvo que ponerse a cobrar a los clientes en una caja porque se habían puesto de baja el 20 por ciento de sus empleados ese día. El absentismo laboral ha crecido más del 60 por ciento en España en el último lustro. ¿Es un problema exclusivamente español? -No, está ocurriendo en otros países. Es un problema general en el que hay una complicidad de la Administración pública por falta de decisión y de responsabilidad. Yo creo que es una lástima porque este tipo de abusos lleva cuestionar derechos que se ha tardado mucho tiempo en conseguir. - ¿Pueden pagar justos por pecadores? -Claro. Yo creo que la administración pública debería tomar cartas serias en el asunto porque al final tendrá un efecto negativo. Cuando el absentismo es del nivel que es y coincide, como en el caso de Lisboa que yo relato, con días buenos de playas, creo que hay suficientes evidencias como para ser más serios. Y también hay una falta de responsabilidad importante por parte de los sindicatos. Ellos deberían ser los primeros que deberían ayudar a que algo que se ha conseguido, como derecho importante para proteger a los ciudadanos que lo necesitan, no se use de esa forma tan arbitraria. - ¿Esto ocurre sólo en España o Portugal o pasa también en Suecia? -Sí, es genérico. Existe también en Francia, Bélgica, etcétera, y está creciendo. Porque el mal viene del mismo sitio, de la falta de responsabilidad de las administraciones públicas y de los sindicatos, que no entienden cuál es su papel. Los sindicatos son importantes para garantizar que no se cometan abusos pero también tienen ese rol que no ejercen. - Los españoles suelen alargar su jornada laboral pero son menos productivos, en general, que los alemanes o los holandeses, que apagan las luces en las empresas a las cinco de la tarde. Jorge Paradela, actual consejero de Industria, recuerda que las reuniones del Consejo Directivo de Heineken en Amsterdam, no solían durar más de 20 minutos y que se iba al grano, por así decirlo, y jamás se hablaba de otra cosa que no estuviera incluida en el orden del día. ¿España debería adoptar esos hábitos de las empresas internacionales? -En España hay empresas eficientes y empresas no eficientes, pero también las hay en Alemania. Pero es cierto que esa consideración del tiempo, de la puntualidad y del rigor está más establecida en esos países europeos de origen protestante. Pero en España yo también he visto empresas muy eficientes y con reuniones cortas en las que las cosas se hacen bien. Y en Francia ha visto empresas en que las cosas se hacen fatal. Pero está claro que la productividad es más baja en España, lo cual quiere decir que hay más empresas de este tipo.
Go to News Site