El Plural
¿Cuánto vale la salud de un recién nacido andaluz, señor Moreno Bonilla? La respuesta, a tenor de lo que está ocurriendo en los laboratorios del Hospital Materno Infantil de Málaga, parece ser que para su Gobierno vale menos que una fría estadística de gestión. El estallido del escándalo por los retrasos en el cribado neonatal, la conocida como prueba del talón, ha puesto al descubierto una negligencia política que no tiene nombre ni justificación posible en una sociedad moderna. Estamos hablando de neonatos, de seres humanos en sus primeras horas de vida, cuyos diagnósticos de enfermedades raras y metabólicas han estado durmiendo el sueño de los justos en un laboratorio bajo mínimos. El desprecio a la seguridad clínica de los más vulnerables es una mancha que ya no se puede limpiar con discursos moderados ni con campañas de publicidad institucional financiadas con el dinero de todos. Según los datos denunciados por el sindicato CSIF este mismo mes de abril de 2026, el laboratorio del centro malagueño acumula un retraso inaceptable en el procesamiento de unas 200 muestras de sangre de recién nacidos. Hay pruebas que datan de noviembre de 2025 y que todavía no han sido analizadas a tiempo, a pesar de que los protocolos clínicos exigen resultados en un máximo de 72 horas para evitar daños irreversibles. La fuente sindical es tajante al señalar que el servicio sobrevive con apenas 18 técnicos de los 31 necesarios para funcionar con garantías. Es decir, poco más de la mitad de la plantilla para atender el futuro de nuestra tierra. Este es el modelo de gestión del que presume el PP. Un retraso en estas pruebas no es una anécdota, es una sentencia. Estas analíticas detectan patologías que, de no ser tratadas en los primeros días de vida, pueden causar daños cerebrales, discapacidades severas o incluso la muerte. Pero el abandono de la infancia andaluza no termina en los laboratorios. Se extiende a cada centro de salud donde la figura del pediatra se ha convertido en un lujo difícil de encontrar. La estampa de familias recorriendo kilómetros porque en su centro de salud no hay médico para el niño se ha vuelto la nueva y triste normalidad. Según los informes de la Asociación de Pediatras de Atención Primaria de Andalucía publicados en este primer trimestre de 2026, la situación es terminal. Cerca del 40 por ciento de los niños andaluces no tienen un pediatra de referencia asignado. Los padres se ven obligados a llevar a sus hijos a médicos de familia desbordados o a las urgencias hospitalarias, saturando aún más un sistema que usted ha decidido dejar caer por inanición. ¿Qué ocurre con la familia que no tiene un seguro privado? La respuesta de la Junta es el silencio o la promesa de una mejora que nunca llega. Usted ha creado una sanidad de dos velocidades: la de quien puede pagar para que su hijo sea visto en 24 horas y la del resto de andaluces que esperan semanas para una revisión...
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