Diario CÓRDOBA
El tenis de alto nivel se juega a una velocidad brutal, pero también se sufre en silencio. Detrás de cada saque a más de 200 km/h, de cada derecha liftada y de cada cambio de dirección al límite, hay un desgaste continuo que castiga el cuerpo de los jugadores. Especialmente el tren superior. Hombro, codo y muñeca soportan una exigencia constante en un deporte que mezcla potencia, repetición y precisión milimétrica. Y ahí es donde aparecen algunas de las lesiones más habituales del circuito y de las academias de alto rendimiento.
Go to News Site