El Comercio
El proceso electoral en Lima está manchado. Sabíamos que enfrentábamos la elección más compleja de nuestra historia, pero nunca imaginamos que se convertiría en el desastre del que somos testigos. Lo que debió ser una jornada democrática impecable se convirtió en una parodia colmada de improvisación, excusas y falta de seriedad.
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