ABC
Loquillo forma parte del olimpo de la música española. Sus canciones en solitario y con Los trogloditas lideran las listas de rock nacional y definen el grito de una generación. Ha vendido más de 3 millones de discos en España, CDs que le han asegurado 45 años de tayectoria ininterrumpida. Este artista barcelonés apela a los rebeldes de todas las edades. El eco de «voy a ser una Rock and Roll Star» y «no hables de futuro, es una ilusión» se repite como si fuera nuevo en las nuevas plataformas. Sólo en Spotify cuenta con 883 mil oyentes mensules. Este domingo su altavoz se multiplica en 'Lo de Évole'. El artista es entrevistado en el programa de La Sexta por el sagaz Jordi Évole. La conversación ahonda en la figura de José María Sanz Beltrán más allá del músico con sueños de 'star'. Se emite a partir de las 21:30 horas, aunque ya contamos con algún avance. La Sexta ha compartido unas píldoras de la entrevista, en las que se descubre el tono de la entrevista entre humano y político. La perspectiva que propone Évole define a Loquillo como un hijo de trabajador que se rebeló contra el orden impuesto en forma de rockero. Parte de aquella necesidad de ruptura surge, según el programa, de la rabia contenida por la generación anterior. Loquillo nació como José María Sanz Beltrán en la Barcelona de los años 60, exactamente el 21 de diciembre de 1960 . Ya en sus primeros años y gracias a los relatos de sus padres experimentó la crudeza de la Guerra Civil y la posguerra. Su padre, el aragonés Santiago Sanz, era un libertario que, tras la victoria de Franco, vivió un tiempo exiliado en Francia y pasó por el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. «¿Tú has tenido mucha rabia de clase?», le pregunta Évole a Loquillo en el avance. Su respuesta resume en unas pocas razones el sentimiento que contuvo su familia y que él heredó y plasmó en sus letras. «El hecho de ser hijo de un perdedor de la Guerra Civil española, que estuvo reprasaliado, que estuvo en la cárcel, que vio los campos de concentración en el sur de Francia. ¿Cómo no voy a tener ese concepto de clase si a mi familia le robaron su juventud?», afirma. Apela a escenas de hace 80 años que sus padres llevan grabadas en la personalidad: «Soy hijo de una pareja mayor. Mi madre vivió la entrada del ejército vencedor en Barcelona y la represión que hubo luego. Las mujeres sufrieron la represión. Entonces, claro que tengo concepto de clase, por supuesto. Porque mi padre solo pudo, y gracias a mi abuelo, que era estribador, trabajar de estribador en el puerto de Barcelona». Los límites que establece una vida de trabajo le sirven de raíces para imaginar un universo artístico basado en la rabia contra el sistema. «Todo aquello que ves en la peli de Marlo Brando, 'La ley del silencio'. Cuando yo la vi, flipé. Aquello de 'trabajas tú, tú y tú', eso ocurría. ¿Cómo iba a poder llegar yo a donde he llegado si no hubiera sido por esa rabia? Porque todo han sido 'por aquí no puedes pasar, por aquí tú no sirves'». En el avance y las píldoras que el programa ha compartido en las redes sociales se descubren otros temas de conversación del programa. Loquillo explica su experiencia con las drogas y el alcohol: «Hubo un momento en el que el alcohol superó todas las líneas. Pasé y me salí». O el peso de la fama : «Uno entra en esto, lo primero que hay que hacer es crear un personaje». Loquillo y Évole pasean por la Barcelona de la juventud del artista, pero también por la actual. «Soy barcelonés, soy un mil leches, un charnego. Esta ciudad no es la misma desde que Copito de nieve murió», dice con cierto humor para referirse al gorila albino que vivió en el Zoo de Barcelona hasta su muerte en 2003.
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