La Jornada
La llamada capital del sur de Italia, fundada en el siglo V aC, vibra permanentemente como un volcán en erupción: sus transitadas calles, mercados ruidosos y la omnipresencia del Vesubio en el horizonte parecieran formar la metáfora perfecta. El volcán está a sólo 20 kilómetros y se considera uno de los más activos. Tras la erupción en el año 79, quedaron enterradas Pompeya y Herculano bajo más de 20 metros de ceniza. Nápoles se encuentra siempre bajo permanente amenaza de terremotos por la actividad del coloso.
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