La Jornada
Recientemente, durante una sesión de trabajo de su gabinete, el presidente Lula ha condenado la complicidad de la ONU, la cual, se supone, debe dirigir todo su esfuerzo a mantener la paz mundial. Pero no lo ha hecho. Entonces ¿para qué sirve una organización que, lejos de evitar las guerras, su omisión las fomenta? En este mismo espacio de La Jornada hemos denunciado el ominoso papel de la organización a favor de la paz.
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