Cope Zaragoza
La quinta derrota consecutiva del Unicaja en la Liga Endesa, esta vez en la cancha del colista, Covirán Granada, por 83-71, ha encendido todas las alarmas. El entrenador, Ibon Navarro, compareció en rueda de prensa con un discurso de una dureza y preocupación poco habituales, en el que analizó la preocupante dinámica del equipo y anunció que la situación actual no quedará sin consecuencias. La imagen ofrecida por el equipo, especialmente en el aspecto anímico y físico, ha sido el detonante de un toque de atención que promete ser un punto de inflexión en la temporada. El técnico vitoriano fue tajante al señalar la gravedad del momento. Tras enlazar un nuevo resultado adverso, Navarro verbalizó la necesidad de una reacción inmediata y de un análisis interno profundo. "Es difícil de explicar. Lo que está claro es que no podemos hacer que no pase nada. Vamos a tener que tomar alguna medida", sentenció, dejando claro que la pasividad no es una opción. Aunque no quiso desvelar la naturaleza de esas acciones, sí confirmó que se tomarán decisiones inminentes: "No lo voy a decir porque se queda dentro, evidentemente, pero tenemos que hacer un análisis mucho más profundo con ellos mañana mismo". El núcleo de la preocupación de Navarro no reside tanto en los aspectos tácticos o técnicos, para los que encuentra explicación, sino en un factor mucho más básico e innegociable: la energía. "Ellos han jugado mejor que nosotros, sin duda alguna, pero sobre todo lo que más me preocupa es que han jugado con muchísima más energía", lamentó. Esta diferencia de intensidad se reflejó en estadísticas clave como el rebote, donde el Covirán Granada dominó de forma abrumadora, capturando hasta ocho rebotes de ataque solo en la primera mitad. Navarro insistió en que, pese a las bajas y los problemas físicos, la actitud mostrada no es justificable. "Repito que a nivel de baloncesto, hay cosas que se pueden explicar con la gente que teníamos fuera, con la gente que está entrando, con la gente que ha jugado fuera de su posición, pero lo que no tiene explicación ni justificación es la energía con la que hemos jugado", afirmó con rotundidad. Para el técnico, las circunstancias no pueden servir de coartada: "De lo otro de baloncesto hay explicaciones, pero no podemos usarlas como excusas". El entrenador describió un equipo anímicamente vulnerable, que se descompone ante la primera adversidad. Relató cómo, tras acercarse a cuatro puntos en el tercer cuarto, una pérdida de balón en un contraataque de James Webb y dos triples consecutivos del rival rompieron el partido definitivamente. "El equipo ha estado extremadamente frágil", diagnosticó. "En cuanto ellos han metido esos dos tiros de tres puntos, el equipo se ha caído". Esta fragilidad mental, combinada con la falta de acierto en momentos clave, impidió cualquier intento de remontada. "Necesitas tener algo de acierto para poder volver al partido, y hemos fallado algunos tiros que no han entrado, y el equipo no ha tenido la energía para intentarlo hasta el final", explicó Navarro. La puesta en escena inicial fue especialmente decepcionante para el técnico, que buscó un quinteto con más energía a costa de la anotación, sin conseguir ninguna de las dos cosas: "Ni hemos tenido anotación ni hemos tenido energía". Navarro también abordó situaciones individuales, como la de Jonathan Barreiro, que no jugó en la segunda parte por unas molestias en los isquiotibiales que ya arrastraba. El técnico admitió que lo incluyeron para ver si podía aportar "esa energía", pero, al igual que el resto del equipo, "ha estado muy lejos del nivel de energía que él está acostumbrado a darnos". Incluso se mostró autocrítico con la gestión de la plantilla, asumiendo su parte de responsabilidad en no encontrar el encaje para ciertos jugadores. El entrenador de Unicaja no cree que haya jugadores que "no sepan dónde están", pero sí reconoce que hay piezas que no terminan de encontrar su sitio. "Es más ocupación nuestra que de ellos. [...] Tenemos que encontrar la manera de generar situaciones que sean provechosas para ellos", admitió, añadiendo una reflexión sobre la complejidad de su labor: "Si fuera fácil, lo podría hacer cualquiera". Finalmente, y ante la mala racha, Navarro se declaró "preocupado" y emplazó al equipo a centrarse en el próximo partido para "empezar a subir para arriba". El próximo partido que tendrá Unicaja será el sábado en el Carpena frente al Hiopos Lleida que viene de derrotar al Barça.
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