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Nuestra forma de comer está viviendo una revolución silenciosa que ya se nota en la industria: la "snackification" | Collector
Nuestra forma de comer está viviendo una revolución silenciosa que ya se nota en la industria: la
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Nuestra forma de comer está viviendo una revolución silenciosa que ya se nota en la industria: la "snackification"

Nuevos tiempos, nuevas formas de alimentarse . Hubo un tiempo (no hace tanto en realidad) en el que el concepto "picotear" tenía casi casi un matiz negativo. Un "picoteo" era la concesión que uno se hacía entre el desayuno y almuerzo o poco antes de la cena para darse un capricho culinario, algo que hacía de forma excepcional o a sabiendas de que no le convenía. Eso está cambiando. A medida que se transforman nuestros hábitos lo hace también la forma en que organizamos nuestra alimentación y cómo entendemos los snacks. Ya no se trata de comer aperitivos a deshora, sino de plantearse las comidas del día de otra manera. El giro es tan claro que hay quien ya habla de snackficación . ¿Cuántas veces comes al día? Es probable que a mucha gente esa pregunta le suene a perogrullada. Tres. Quizás cinco si contamos la merienda y un bocadillo a media mañana, ¿no? En 2015 el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se interesó por esa misma cuestión (cuántas comidas solían realizar los españoles un día laborable) y descubrió que, de media, rondamos las 3,57 ingestas . Para ser más precisos la mitad de los encuestados (50,4%) reconocía tres pitanzas al día y otro 26,1% las extendía a cuatro. Únicamente el 17,7% realizaban cinco o más comidas, un dato en sintonía con el calculado por el Observatorio Nestlé. ¿Es una foto fija? No. A medida que cambian nuestro modo de vida parecen hacerlo también los patrones tradicionales de alimentación que nos llevaban a limitarnos al desayuno, la comida y el almuerzo, añadiendo (quizás) un bocado a media mañana y una merienda por la tarde. Lo explicaba hace poco Expansión : en vez de tres bloques de comidas pasamos a una ingesta más repartida y conformada por pequeñas cantidades. Más ingestas, raciones menores. ¿Por qué es importante? El fenómeno va más allá del simple "picoteo" por varias razones. Una de las principales es que esas ingestas llegan a reemplazar a las comidas del patrón tradicional (la cena, por ejemplo). Otra clave es que lo de "picotear" o snackear pierde su matiz negativo. No se trata de darse caprichos a base de bollería y patatas fritas. El fenómeno va acompañado de un creciente interés por los snacks saludables. Los fabricantes lo saben y a menudo los promocionan apelando a su funcionalidad más que al estómago. ¿Hay datos que lo respalden? Sí. El primer lo deja el International Food Information Council ( IFIC ), un organismo con sede en Washington DC centrado en nutrición y seguridad alimentaria. Sus estudios sobre EEUU reflejan una clara tendencia a reemplazar comidas centrales del día por snacks. Si en 2020 el 38% de los encuestados admitía ese cambio hacia las ingestas más pequeñas, en 2024 representaban ya al 56%. El último indicador, de 2025, se sitúa en el 62%. La mayoría lo hace de forma ocasional, pero la curva es reveladora. En Xataka El alcohol necesita ganarse a una generación cada vez menos interesada en el alcohol. Su estrategia: ofrecerle otra cosa ¿Dice algo más el estudio? Constata que "para la mayoría de los estadounidenses" el consumo de snacks ya forma parte de su "ritual diario". "En 2025 el 70% afirma tomarlos al menos una vez al día, lo que supone un descenso con respecto al 73% de 2024, pero también el cuarto año consecutivo en el que el consumo diario de tentempiés supera el 70%", recuerda el informe , que detalla que el 12% de quienes 'pican' a diario lo hacen al menos tres veces. "Los estadounidenses están sustituyendo las comidas tradicionales por snacks y comidas más ligeras, un cambio que continúa ganando fuerza. En 2020 el 38% afirmaba haber sustituido las comidas por tentempiés o alimentos ligeros. En 2024 esa cifra aumentó al 56% y en 2025 se situó en el 62%", señala el IFIC. El fenómeno es tan claro que Food Navigator o BBC hablan de snackification . ¿Hay datos de España? Manejamos pistas. Aunque no abordan el tema de forma directa y obligan a combinar varias fuentes, con lo que deben manejarse con cierta cautela. En 2004 el INE publicó un informe en el que deslizaba que el 58,4% de la población solía realizar tres comidas al día (desayuno, almuerzo y cena), porcentaje que se disparaba al 72% entre los mayores de 65 años. En 2022 Mapfre volvió a abordar esa misma cuestión y se encontró con que en días laborables el 38,7% de los españoles realizamos tres comidas. No solo es un dato menor al publicado por el INE en 2004. También se queda por debajo de la suma de quienes realizan cuatro (29,9%) o cinco comidas (23,2%). La foto cambia los días festivos, aunque siguen siendo más los que comen cuatro o cinco veces. Gráfico del informe "Alimentación en la sociedad del siglo XXI post pandemia: decisión alimentaria", de Fundación Mapfre. ¿A qué se debe? En juego hay muchos factores, como reconoce la consultora Circana, que desgrana unos cuantos al intentar explicar el comportamiento de los hogares estadounidenses. Uno (fundamental) es que comemos más snacks y menos comidas pausadas por una simple cuestión de comodidad. "Los consumidores lo hacen cada vez más buscando maneras de ahorrar tiempo en la preparación de las comidas", destaca la firma, que recuerda que los snacks incluso están ganando peso en las comidas principales. Tiene sentido si tenemos en cuenta que hay millones de personas que casi nunca cogen una sartén o cacerola para cocinar y cada vez compramos más platos ya preparados. Curiosamente quienes más refrigerios consumen (al menos en EEUU) no son los adolescentes, sino los miembros de la Generación X. Según Circana aglutinan el 21% del consumo en el hogar. En la lista destacan también los millennials , con el 15% del pastel. Al sondear el mercado, la firma se encontró con que los snacks que más estaban triunfando eran los dulces y salados, no los saludables. ¿Hay más factores? Sí. Cambios culturales y de alimentación, cambios en los hogares (hay quien, como Juan Roig, opinan que las cocinas domésticas están condenadas), cambios a la hora de hacer la compra… Algunos analistas incluso deslizan la influencia de los nuevos fármacos para adelgazar (GLP-1) y cómo influyen en pacientes que consumen raciones cada vez más pequeñas. Lo que parece innegable es que esos cambios en nuestra alimentación están repercutiendo en las previsiones de las empresas dedicadas a la elaboración de snacks. Food Navigator asegura que en 2025 el valor del mercado global de la industria de los snacks superaba los 269.000 millones de dólares y la previsión es que crezca a una tasa compuesta (CAGR) del 6,2% en lo que resta de década. Imágenes | Mapfre , No Revisions (Unsplash) , Aasiya Khan (Unsplash) y Proxyclick Visitor Management System (Unsplash) En Xataka | Hoy Mercadona ha empezado a cerrar sus pescaderías: el futuro del pescado en España se asoma a las bandejas - La noticia Nuestra forma de comer está viviendo una revolución silenciosa que ya se nota en la industria: la "snackification" fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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