Confidencial Digital
Rosalía Barcelona vuelve a concentrar focos, pero esta vez el debate no gira solo alrededor del escenario. La llegada del Lux Tour al Palau Sant Jordi ha abierto un frente delicado en torno al control de la imagen pública de los conciertos y al papel que deben tener los medios en un recinto de titularidad municipal. En paralelo, el caso ha puesto bajo observación a las entidades profesionales y al propio consistorio, mientras crece la presión sobre un modelo que gana terreno en los grandes espectáculos. Puede consultarse la posición oficial del Col·legi de Periodistes de Catalunya sobre el veto al fotoperiodismo. La controversia no nace de una imagen concreta ni de un incidente aislado. Lo que está en juego es quién decide qué fotografías y qué vídeos acaban llegando al público cuando un evento moviliza a miles de personas y ocupa un espacio tan emblemático como el Palau Sant Jordi. En las últimas horas, Rosalía Barcelona se ha convertido en una combinación inseparable dentro de una discusión que va más allá de la música y que afecta de lleno al derecho a informar.
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