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Ángel Expósito, director de 'La Linterna', se encuentra en Guinea Ecuatorial cubriendo la etapa final del viaje del papa León 14 a África. Desde allí, describe la visita como una "excusa para volver a aprender un montón de historia de España y para volver a vivir los problemas de verdad desde el corazón de África". Expósito subraya la importancia de no olvidar el continente, un territorio que, en el caso de Guinea, fue España hasta 1968. Muchos desconocen que Guinea Ecuatorial fue territorio español durante 206 años, desde 1778 hasta 1968. "Esto fue España, y ya no nos acordamos", lamenta Expósito. Esta herencia sigue viva hoy en día: el idioma oficial es el español y la influencia cultural se percibe en la comida, la arquitectura e incluso en la publicidad de marcas como San Miguel o Mahou. Como dato revelador, el periodista señala que "cualquier guineano o cualquier señora que haya nacido aquí en Guinea y que tenga 62 años, nació español". Expósito lanza una seria advertencia sobre la bomba demográfica del continente. Se calcula que la población actual de 400 millones de personas alcanzará los 3.000 millones en 2050. Esta explosión demográfica genera una presión que podría desembocar en una crisis migratoria sin precedentes. "Si yo estuviera en su lugar, yo el primero o nuestros hijos, también se tirarían al mar, estoy convencido, ya fuera hacia Canarias o hacia Europa por el Mediterráneo", afirma con rotundidad. A esta situación se suman graves problemas sociales. En Guinea, la principal causa de mortalidad es el SIDA, una consecuencia directa de "la promiscuidad y las relaciones descontroladas", que afecta de manera especial a las niñas y jóvenes. Por ello, la visita del Papa va más allá de un simple acto protocolario en el país más cristiano de África, con un 90% de población cristiana, para abordar de frente los desafíos sociológicos de la región. En este complejo contexto, Expósito destaca la labor "absolutamente inenarrable" de los misioneros españoles. Pone como ejemplo a Elena, una misionera leonesa de 83 años que lleva 43 en Guinea dedicándose a la educación de niñas en un internado donde aprenden oficios e informática. "Es una lección de feminismo absolutamente increíble", describe el periodista. Junto a ella, otros como Pablo, de ochenta y tantos, centran sus esfuerzos en la sanidad, la educación y la concienciación. La educación es la piedra angular para el futuro del continente. El Colegio Español de Malabo, gestionado por los salesianos, es el principal centro educativo del país, con listas de espera desde preescolar. Para Expósito, la solución es clara: "La clave de este continente y de estos sitios es educar a la gente para que se forme, para que trabaje, y si es posible, para que se queden aquí y desarrollen su país". Finalmente, reitera que la visita del Papa confirma una verdad incómoda: "hasta por egoísmo, no debemos olvidarnos de África".
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