ABC
El domingo de preferia ha tenido de preferia lo mismo que de domingo, porque cualquiera podría haber pensado que la portada ya se había iluminado unas cuantas veces. Aunque compararlo con un martes o miércoles de Feria sería faltar a la realidad, la afluencia de público no discernía mucho de las que presumiblemente se podrán ver el viernes o sábado, cuando la muchedumbre se va retirando en los coletazos finales de la semana de farolillo. Y es que a pesar de no haber bullas practicamente todas las casetas estaban en funcionamiento . Con más o menos socios, pero con la barra inaugurada. La imagen del pasado sábado, donde todavía muchas casetas permanecían cerradas, este domingo era ya historia. Aunque camiones y furgoneta han seguido presentes como un elemento más del Real. A eso de las14 horas, el tráfico en la avenida San Juan Pablo II y el puente de las Delicias ha sido denso. En pocos metros se han juntado los que descargaban a feriantes, coches de caballos de vuelta tras la Exhibicón de Enganches en la plaza de la Maestranza e incluso una furgoneta de aficionados de la Real Sociedad , a los que era posible dilatar por la bandera de su equipo que asomaaba por una de las ventanillas. En un día en el que muchas casetas organizan una comida entre sus socios donde los guisos de cuchara son el plato estrella, dos chicas se apromaban al real con un timbal de sushi. No es ninguna moda porque paseando por cualquiera de las calles del recinto a la hora del almuerzo faltaban dedos de las manos para contar los platos de garbanzos y arroz que los sevillanos se han llevado a la boca. «Se nota mucha más gente que el año pasado, que eramos junto a la caseta de al lado, prácticamente los únicos de la manzana», explica a este periódico Ana, quien ha inaugurado la Feria con su familia desde Joselito el Gallo. Mientras tanto, las casetas grandes de clubes como Labradores o Mercantil, aún esperan a cobrar vida. Aunque otras, también de varios módulos, como la de la Asociación de la Prensa o la Guardia Civil, ya han tenido sus primeroos visitantes. En Gitanillo de Triana, el empresario Miguel Gallego ha inaugurado la hilera de recepciones que, como cada año, tienen lugar en la Feria de Abril. La cabeza visible de Migasa, el primer grupo mundial en la venta de aceite de oliva, ha vuelto a reunir a personalidades del panorama político, empresarial y social de la ciudad en su caseta. «Al llegar había quien me decía que lleva viniendo desde hace 26 años», reconocía Gallego a ABC de Sevilla, quien acalaraba que aún así «llevaba muchos años más» ejerciendo de anfitrión este día acompañado de su mujer Rosa García. Más de tres décadas abriendo las puertas de su caseta para pasar un buen rato y disfrutar de un delicioso potaje de garbanzos. Una tradición que nació como plan posterior a la Exhibición de Enganches en la Real Maestranza y que quedó grabada n el caleendario feriante de Sevilla. Entre las personalidades que han dejado verse por la caseta de Migasa, están la cante María del Monte y la periodista Inmaculada Casal; la empresaria Raquel Revuelta o el hijo de Cayetana de Alba, Cayetano Martínez de Irujo y su mujer Bárbara Mirjan. Otras personalidades que tampoco se han perdido la citación son el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero; Antonio Pascual, histórico de la Junta además de presidente de la Fundación Sevillana-Endesa, así como presidente de la Academia de Ciencias Sociales y del Medio Ambiente de Andalucía; Tomás Burgos, viceconsejero de Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa; la directora-gerente del Real Alcázar, Ana Jaúregui; Ricardo Tarno, diputado por la provincia de Sevilla. Al igual que Juan Bueno, primer teniente de alcalde y delegado de Hacienda y Juanjo Domínguez, director general de Turismo del Ayuntamiento de Sevilla; entre otros asistentes. El sol se ha hecho notar y ya había quien ha tirado de abanico para que ejerciera de pantalla. Incluso se ha podido ver a los servicios de emergencia antendiendo un desmayo por el calor, que seguramente no será el último. «¿Esta es pública?», se ha escuchado preguntar a una familia que avanzaba por Antonio Bienvenida algo desorientados con un acento que delataba que eran de arriba de Despeñaperros. En la portada se ultimaban los trabajos del escenario en el que actuarán en poco más de 24 horas Raya Real , encargados del espectáculo previo al alumbrado. Todavía paseaban por la Feria algún otro aficionado futbolero con la camiseta del equipo ganador, aunque el ambiente de este jueves era prácticamente en su totalidad familiar. Se ha notado que es el día por excelencia en las casas para llevar a los más pequeños a la calle del Infierno, cuyas vocecitas gritando de emoción y miedo a partes se podía escuchar al cruzar Costillares. Justo en esta vía ya había una caseta con espectáculo de payasos. Eso sí, unas cuantas atracciones como el 'Inverter' o el 'Extreme' permanecían cerradas, ya que los valientes que deciden montarse en ellas suelen llegar entrada la madrugada y después de alguna que otra copa de más. Después de los cacharritos les tocaba a los padres. Un día eminentemente familiar que ha regalado escenas como las vividas en la puerta de una caseta en Juan Belmonte, con seis carritos de bebé aparcados en la puerta. Sus dueños pasaban el rato tranquilamente jugando con el albero como si arena de la costa onubense se tratara. A pocos metros un chavalín se entretenía con su capote mientras su hermano, ya adolescente, le sacaba una foto a su primera copa de rebujito. También se han visto los primeros algodones de azúcar, las primeras sevillanas y los primeros reencuentros de una semana en la que todo lo bueno está por llegar.
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