la diaria
La victoria del xeneize desató una alegría que un trabajador, infiltrado entre locales, solo puede vivir apretando el puño y cerrando los labios. Juan aprieta el puño como si necesitara dar el más fuerte de sus golpes o, más que eso, como si lo que apretara fuera el amor o fuera la vida. Aprieta como si se abrazara así, apretadísimo, con Leandro Paredes, el crack que también aprieta los puños como al amor o como a la vida y que celebra junto con sus compañeros en el centro del césped del estadio Monumental. Aprieta con el alma ahora, cuando... Continuar leyendo...
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