Faro de Vigo
Las eliminatoria que se viven ahora en competiciones europeas, intentos de remontada incluídos, resultan una broma en comparación con los enfrentamientos de la vieja Copa de Europa en la que en pleno otoño, con ocho meses de competición por delante, algunos de los grandes aspirantes al trono podían jugarse media temporada en una eliminatoria salvaje que dejaba a uno de los grandes tirado en el camino. Eso es lo que les sucedió en 1971 al Inter de Milán y al Borussia Mönchengladbach, campeones de Italia y Alemania, en un duelo que pasó a la historia por su nivel de juego y por la polémica que acompañó su desenlace. La clave estaba en una lata de Coca-Cola.
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