Faro de Vigo
Caldas se quedó ayer pequeña para acoger la emoción que generan las duras historias de la represión franquista. Un acto organizado por la asociación cultural Carracedo Fala rindió homenaje a dos maestros pontevedreses: Agustín Álvarez Franco y Pilar Pozo Juncal, que representaban el espíritu modernizador de la Segunda República. Ambos ejercían su profesión en las escuelas de niños y niñas, respectivamente, en la parroquia caldense de Carracedo en julio de 1936, cuando se produjo el golpe de Estado que llevaría a la guerra civil española primero y a la larga dictadura después. Una placa en recuerdo de los dos maestros en la fachada de la escuela unitaria marcó una jornada dedicada a la memoria «por la libertad y la democracia» a la que acudieron los familiares de los represaliados.
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