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Conclusiones y certezas del progresismo tras la cumbre: multilateralismo, elecciones y Sánchez como faro
El Plural

Conclusiones y certezas del progresismo tras la cumbre: multilateralismo, elecciones y Sánchez como faro

Este fin de semana se celebraba en Barcelona la Global Progressive Mobilisation, un evento clave para la articulación y organización del espacio político progresista mundial. En esta cumbre, que celebraba su cuarta y hasta ahora más multitudinaria edición con España y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como anfitriones, se han determinado las principales líneas a seguir desde este sector político ante el panorama geopolítico imperante y se han podido sacar varias certezas desde una perspectiva analítica. La primera de todas ellas es que el socialista parece haberse erigido como una de las puntas de lanza más claras del progresismo internacional, gracias a un esfuerzo discursivo por distanciarse diametralmente de su homólogo estadounidense, Donald Trump, y sus pretensiones imperialistas y belicistas. En el discurso de clausura del acto que pronunció Sánchez, apeló a la unidad, el orgullo y la fe en el progreso frente a una ola reaccionaria de la que aseguraba que se encuentra en sus últimas. "Estoy convencido de que el tiempo de la internacional ultraderechista y la derecha rendida a sus postulados ha llegado a su fin y que vamos a traer al mundo y a todos sus países una nueva era de progreso", declaraba el presidente del Gobierno, como anfitrión y cara más visible del evento. La prensa internacional ha puesto el foco durante estas semanas en cómo el presidente del Gobierno se ha convertido en un perfil claramente contrapuesto al del estadounidense, sin miedo a señalar las pulsiones autoritarias del inquilino de la Casa Blanca y ejerciendo deliberadamente como contrapeso político y moral. En este sentido, Sánchez pedía a la gente, desde la Movilización Progresista, que no se deje engañar por el ruido de la ultraderecha para hacer creer que no existen más voces. "Los ultras y las derechas no gritan porque estén ganando, gritan porque saben que su tiempo se acaba", refrendaba. "La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre. A partir de ahora, la vergüenza para ellos. Para aquellos que callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores y trabajadoras, criminalizan al diferente, convierten derechos en mercancías, defienden el privilegio de las élites y apoyan la guerra y la injusticia", manifestaba también el socialista. Este fenómeno, a su vez, es bilateral: Donald Trump ha intensificado sus ataques contra los dirigentes progresistas mundiales y especialmente contra Sánchez, buscando presionarle tras haber puesto especiales esfuerzos en separarse ideológica y discursivamente del republicano. Escenificación de la alianza del 'no a la guerra' En segundo lugar, otro punto clave que se extrae de esta reunión de mandatarios progresistas es el rechazo a la escalada bélica y a la acción militar. Esta ha sido la cuarta edición de este foro y, hasta ahora, la más multitudinaria y en la que más se ha notado la necesidad de articular una alianza de valores frente a los sucesos que han protagonizado el primer tercio de 2026, todos ellos protagonizados de un modo u otro por Washington, como la captura de Nicolás Maduro, las amenazas sobre Groenlandia...

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