Faro de Vigo
Durante décadas, el perfil mayoritario del retornado —ya fuera descendiente de la diáspora o emigrante que regresaba— era el de una persona mayor que había pasado su vida laboral fuera y volvía para jubilarse. De hecho, en 2008, uno de cada tres tenía más de 60 años. Pero este modelo ha cambiado, y el peso de las personas en edad laboral ha crecido de forma notable.
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