COPE
A tan solo 27 días de que se abran las urnas en Andalucía, la comunidad que fue un bastión histórico del PSOE es ahora uno de los puntos fuertes del Partido Popular. En plena precampaña, con los líderes nacionales volcados en la región, el diario ABC ha publicado un sondeo de GAD3 que arroja luz sobre el posible escenario electoral. El presidente de la encuestadora, el sociólogo Narciso Michavila, ha desgranado las claves de este trabajo en 'Herrera en COPE'. La principal conclusión de la encuesta es la sólida posición del Partido Popular, que obtendría una horquilla de 56 a 58 escaños, rozando e incluso superando la mayoría absoluta, fijada en 55 diputados. A pesar de este dato, Michavila se muestra cauto y subraya que no da por hecho el resultado. "Lo que doy por hecho es que las 1000 entrevistas que hemos hecho son bastante estables", ha afirmado, pero ha advertido: "Juanma Moreno tendría la absoluta, pero por los pelos. Por lo tanto, faltan 4 semanas, y en 4 semanas cambia mucho el voto". En la otra cara de la moneda se encuentra el PSOE. Según el sondeo, el partido liderado por María Jesús Montero no solo no mejoraría sus resultados de 2022, sino que podría perder hasta dos escaños, quedándose en 28 o 29. Michavila ha señalado que el PSOE se encuentra "en el subsótano" en una comunidad donde fue hegemónico durante 36 años. Considera que, aunque Montero mejorase ligeramente, la dimensión del voto socialista ha cambiado drásticamente, y que "si son 2 arriba o son 2 abajo, dará titulares, pero en el fondo la dimensión de ese voto socialista está ahí ya". Uno de los datos más llamativos de la encuesta es el de Vox, que parece estancado con una estimación de 13 a 14 diputados, perdiendo incluso algo de fuelle. Michavila ha explicado que, aunque factores como el peso del sector primario o la españolidad inequívoca podrían favorecer a la formación, sufre el problema de los "partidos pequeños", donde "pequeñas variaciones las convierten en grandes éxitos o en grandes fracasos". Recuerda que fue precisamente en Andalucía donde Vox irrumpió con fuerza en 2018, cambiando "todo el tablero electoral" y permitiendo el vuelco a la derecha. El sociólogo ha advertido al PP que no debe subestimar a Vox, ya que, aunque no lo necesite para gobernar en Andalucía, sí será clave en futuros pactos. "Que no se engañe el Partido Popular, que aunque el PP tenga mayoría absoluta en Andalucía, a Vox lo va a necesitar el año que viene en la mayoría de los ayuntamientos y, desde luego, en el gobierno central", ha sentenciado Michavila. En su opinión, los líderes de la derecha están condenados a entenderse. Michavila también ha criticado la gestión de expectativas de algunos partidos, recordando los casos de Podemos y Ciudadanos, que al vender un 'sorpasso' que no llegó, convirtieron buenos resultados en fracasos. Sobre Vox, ha insistido en que su electorado "lo que está pidiendo no es echar al PP, es echar a Sánchez". Además, ha desmentido que las encuestas eleven las expectativas de la formación, señalando directamente a Santi Abascal: "El que dijo que tú habías venido a sobrepasar y a gobernar (...) fuiste tú". Respecto a los partidos a la izquierda del PSOE, la encuesta refleja una pugna reñida. La suma de Por Andalucía (6 escaños) y Adelante Andalucía (hasta 4 escaños) no sería suficiente para formar un bloque de gobierno con el PSOE. Michavila ha admitido que predecir cuál de las dos formaciones quedará por encima "va a ser lo más difícil que tengamos la noche electoral", destacando la fortaleza de Izquierda Unida en la región. Finalmente, el presidente de GAD3 ha analizado el impacto de asuntos nacionales en la campaña andaluza, como la regularización extraordinaria de inmigrantes. Sostiene que no es una noticia, sino una "realidad social", y que la mayoría de españoles está a favor de una regularización "bien hecha, conforme a la ley, que no colapse servicios públicos". Ha comparado la gestión del Gobierno con la 'ley del solo sí es sí', afirmando que una mala ejecución puede llevar a un "colapso de servicios públicos" y perjudicar al propio ejecutivo, como cree que le ocurrió a Pedro Sánchez en Aragón.
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